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05/03/2007
Si levantara la cabeza

Si hoy levantara la cabeza uno de nuestros más ilustres sabios, no tengan la menor duda de que volvería a esconderla. Si este sabio, viera que a pesar de los grandes avances tecnológicos conseguidos, seguimos en el fondo de los mares en cuanto a avance moral, se asustaría tanto que posiblemente enfermaría mentalmente ante el desfase, descuadre y retraso de nuestra sociedad.
Intenten adivinar quién puede ser, leyendo las pistas que el texto ofrece, no muy cuantiosas ni ingeniosas todo hay que decirlo, pero sí suficientes como para que aquél que no pertenece al ostracismo español pueda adivinarlo.
Bien pudiera ser un personaje del mundo de las letras, pues escritos no le faltaron y de gran calidad, bien pudiera ser un personaje de la ciencia, pues descubrimientos no le faltaron y de gran calidad, bien pudiera ser un personaje de la política pues ofrecimientos no le faltaron y de gran calidad, bien pudiera ser un personaje del arte, pues grandes obras no le faltaron y de gran calidad, bien pudiera ser un personaje de la fotografía pues instantáneas no le faltaron y de gran calidad, y pionero en ciertos aspectos de este campo por cierto, bien pudiera ser un personaje del humanismo, pues pensamiento no le faltó y de gran calidad.
¿Aún no saben quién puede ser?
Vino a decir un día algo así como que el problema del ser humano no es cometer errores, sino no reconocerlos ni aprender de ellos. Necesitaba ver y tocar para sentir, para comprender, para explicar, para dar forma a todo aque
09/03/2007
La balada de los zombies

En aquel día de enero, la veleta de la nostalgia guió mi paseo por las riberas del río Jarama. El sol era espléndido y corría un vientecillo fresco, que ayudaba a despabilar las calcáreas legañas de los ojos. Andaba sin rumbo, sin destino, y entonces recordé… como en un flash-back llegaron a mi cerebro un sin fin de vivencias de hace muchos años. Cuando no era un jubilado y la lozanía de un cuerpo joven, ahuyentaba de mí cualquier tipo de dolencia, no como ahora que me he convertido en un saco de enfermedades y dolores. Yo trabajaba en un gran complejo industrial dedicado a la transformación de plásticos, donde se producían y distribuían piezas para las innumerables marcas de coches, que por aquella época, eran de motor de combustión.
Siguiendo la estela de mis recuerdos fui a toparme, sin saber cómo, con la antigua fábrica, cerrada desde la época pasada y abandonada a los dominios del Rey Muerto. Me topé con las oxidadas puertas del parking, que el deterioro del tiempo o las exploraciones de los chavales habían sacado fuera de sus goznes, dejándolas colgando medio caídas sobre el suelo. Les di una patada, porque sí, y terminé con la bisagra que las mantenía en posición vertical, provocando un ruido al caer que me hizo daño en los oídos. Pasé por encima, con cuidado de no cortarme con salientes oxidados, y me detuve un momento a ver lo que se ofrecía a mis ojos. Los matojos secos poblaban el suelo del aparcamiento, salpicado en algunos lugares por árboles desplomados, los que permanecían en pie, vacíos de hojas y
24/03/2007
Devoción a Yemayá

Como eclosión de congas y quejidos
que simbolizan plegarias yorubas.
Al igual que destellos abatidos
por los raciales rostros de las turbas.
Danzan los sueños, los entes heridos
con melodía del ron en las cubas.
Gimen colores ebrios y prendidos
allí, en la balada, que todo incuba.
Tú Yemayá, vestigio en área acuática,
mácula en un tiempo sin ya destino,
prenda rugosa de línea dalmática.
Muéstranos el sol y el aire cetrino;
mándanos la ruta de tu nuevo Ática
con la venia que nos abra camino.
Ángel. Fdez Damarcus
El espectro del genio

Inspirado en la obra y vida de Alen Ginsberg
Nunca dejarás de lado, compañero Ginsberg, el lado más grotesco y mezquino de tú América de hormigón y falacia.
Demasiado para tus huesos abandonar tú melonar yankee de muchedumbre multi-confesional, multi-orgásmica que cada día cae en mayor vergüenza para patriotas de medio pelo, vocingleros especuladores y cocksuckers californianos en extrema ocupación.
Siempre te verás inmerso en la sombría coagulación de la ciudad. Su noche, así, como todos los personajes que despiertan tu atención, (sobre todo cuando olvida narcotizarse) te harán cohabitar con las espectrales estadías
del llanto y la ruina, de la decadencia y de la miseria a la que te encargas de adulterar al libre antojo.
Ya nos quedó bien claro que no habrá más sol que el peyote que ayer ingeriste en un fumadero de Norfolk, que tampoco habrá más costa que las pustulantes miasmas de vómitos y ginebra que persiguen tus pasos.
Pudiste convencernos que Berverly Hills ya no forma parte del mito dionisíaco de rosas y carotenos; y, que tu pulso crítico, no pudo impedir que se convirtiera en coto bandoleril y zombie que azota, en los costados, la dignidad enfermiza de tu pueblo.
Ahora me parecen ver tus alas desfallecer bajo la sucia cornisa del Cine Hellman. Miro, de reojo, tu corazón ligero y alfeñique cuando sobrevuela sobre el viejo Alcatraz con no muy buenas intenciones; eres ese viento que alguien creyó identificar con gas mostaza y sin embargo yo lo asemejo a un pe

