
Sí, amigo mío, cuando la mandrágora del enemigo corra cristalizando tus venas acepta con honor el desenlace. Sólo, así, contemplaras, la verdadera dimensión que representa la sabia y vulnerable conjugación de la vida.
Sí, amigo mío, cuando la mandrágora del enemigo corra cristalizando tus venas acepta con honor el desenlace. Sólo, así, contemplaras, la verdadera dimensión que representa la sabia y vulnerable conjugación de la vida.
0 comentarios