Culto forajido en la Casbah

A Pepe Le Moko
¡Ya nunca podrás omitir
la costura del barrio medieval!
Treinta y nueve de la viva centuria,
calendario pre-bélico en ambiente;
El Marseille se arrima a la ensenada
tras la niebla voraz de los profetas.
En red de los granujas extranjeros:
sicilianos, eslavos, andaluces
tropezó tu tarjeta residente
ante el fuego invisible de la Casbah.
Las sospechas muy pronto arrebolaron
entre patios, callejas, minaretes
que fundaron edictos del silencio
con almádenas y óxido en la piel.
¡Ya nunca podrás omitir
la costura del barrio medieval!
El pequeño inspector de fez alauita
desbordando dirígese a tu lado
bajo cálido agravio de tumulto
con frenética pose de rapaz.
Confidentes son casi mayoría:
azacanes, orfebres, las rameras,...
La morralla perdida en el panal
cuya celda es carnaza en desventuras.
Tu muralla desbroza, ¡no las piedras!
Sino ríos, relieves de carmín;
Tu muralla extenúa, ¡no disparos!
Sino joya hormonal y de mujer.
Insondable el aroma de distancia
es callada. Parece que barrunta.
Inquietante un olor a muerte llega.
A escondidas, la mar concede y pacta.
¡Ya nunca podrás omitir
la costura del barrio medieval!
Ángel Fdez.de Marco (Álibe).2005
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