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CÁLCULOS DEL AIRE

Neyza

Neyza

Sideral espacio entre realidad y quimera,
sulfurado que mana enigmas sin oxígeno,
aurora borealis frente a la órbita del ego,
zodiacal convite a la escama del acuario.

Travesía incógnita, bravura de un destino,
objetivo indefinible como nombre sin letra,
signatura con raíz aventada en lejanía,
temporal luz que guiará nuevos confines...

Confines
Únicamente confines

en la mano de alabanzas de puro esmalte,
en la sombra culpable de formas y causas
cuando, fecundados de polvo,
te delatan bajo el vals de las cigarras


Ángel Fdez. 2006

Primer aniversario de Cálculos del aire

El próximo 17 de Abril se conmemorará un año desde que la lanzadera envió al espacio, a la atmósfera, al siempre imprevisible aire de las musas, nuestra Bitácora Cultural. Con elevada ilusión y expectativas firmes supo enderezar unos inicios titubeantes y así, desde la incorporación de nuevos contenidos, alcanzar una digna posición en el espacio de blogs artísticos y literarios. En este estrado que me permite dirigiros a vosotros deseo transmitir sinceros agradecimientos a todo el elenco humano (en especial al Grupo Trascendentalista) que, sin su estimable colaboración y apoyo, no hubiera sido posible alcanzar los niveles de calidad ofrecidos; ni, tampoco, la regularidad de publicación mantenida. Una referencia obligada e imprescindible es la del seguimiento fiel y cada vez mayor de la familia hispano-americana, pues el interés que suscita nuestra propuesta aumenta paulatinamente a medida que nuestra estela se desarrolla por nuestras ventoleras habituales.
Un año en la vida de un proyecto de estos rasgos se antoja aún breve. Pero en el umbral de las emociones, sensaciones y gratificaciones individuales les puedo asegurar que recompensó este período en la medida de un tesoro rescatado en alta mar.


Dirección

El corazón de las tinieblas

El corazón de las tinieblas

Trepidante, más que perturbador, angustiosamente excitante hasta niveles insospechados para el lector avezado, es este relato del mítico Joseph Conrad que vio la luz hacia el año 1902. La trayectoria de este magnífico gestor de narraciones es en sí una epopeya novelesca sin excesivos precedentes en la literatura de la época; hombre de origen polaco y adopción cultural anglosajona, marino y explorador de carácter proceloso, intrépido cuyo compromiso con la literatura deriva de tan extraordinaria experiencia profesional.
La obra nos cuenta con una técnica narrativa en primera persona engarzada en escenarios y tiempos disímiles, el viaje que debe efectuar el marino Marlow por la cuenca fluvial del río Congo bajo la presencia constante de la amenaza y el peligro. Su misión (en principio comercial y luego de apoyo y sustitución del extraño Kurtz), le acarreará numerosas sorpresas, dificultades y obstáculos de compleja resolución en ese laberinto del infierno que se convierte la jungla africana para el hombre blanco. La enfermedad, la enajenación mental, la ruptura social que se fragua al contacto con la población nativa, interactuarán directamente en una consecución fragorosa de hechos angustiosos que logran enardecer al lector desde las primeras páginas. Memorables los pasajes del viejo vapor surcando las aguas del río ante el acecho de alarmas y sucesos centelleantes; plásticas (hasta casi la saciedad), las muestras paisajísticas de un lugar privilegiado por su frondosidad pero endemoniado por las trampas que atesora en cualquier recodo; colosales las estampas de los hipopótamos que, cual centinelas adiposos, guarecen el territorio de la presencia de colonizadores mercantiles de la vieja Europa.

La simbología que Conrad vertebra en su escritura es común, consustancial prácticamente en toda la narrativa. Por un lado se obceca en extraer el lado más oscuro, enigmático, miserable del hombre en un deseo moral altamente desesperado y al límite para redimirlo, liberarlo; y, por otro, una atracción inmanente hacia las desconocidas esferas de lo inasible del mundo, su entorno y repercusión en la sociedad. Sólo el humano es capaz de exponer su mayor talento e ingeniosidad en los instantes más arriesgados de la existencia. Así, Conrad, orfebre magistral de las emociones, opera diligentemente ese material experimentado en innumerables viajes marítimos.

Leer a este demiurgo de la ficción asegura estremecer al alma con los sentidos espoleados a muchas revoluciones. Por esta circunstancia caer en la tentación de sumergirse en el universo conradiano es una prueba inigualable, excepcional y fantástica que nadie, neófito o lector iniciado, debería desestimar; el placer que supone tal acción es digna de pertrechar sin rugarse en absoluto.

El corazón de las tinieblas es un relato legendario que con méritos sopesados ha subido al Olimpo de la narrativa clásica y universal. Estoy convencido que su inmortalidad lapidaria se proyecta muy por encima de su prosa glaseada y densa como es difícil encontrar en coetáneos suyos, (basta decir que en vida sufrió la animadversión de autores e intelectuales muy cercano a él); y de las caracterizaciones psicológicas de los personajes en ambientes próximos al delirio.
Joseph Conrad es un aventurero sin escudo de protección, entusiasta y genial en el abordaje de la psique humana tras el telón de la palabra. Merece que le dediquemos una atención primordial: seguro que nuestra conciencia nos los agradecerá.


Ángel Fdez. de Marco. 2006

Urdimbre del gozo y el espíritu

Urdimbre del gozo y el espíritu

¡¡Tantas veces quebró tu gran mirada
en el tránsito rítmico del fuego!!
Su legítimo brillo fue avalado por la fúlgida tinta del contorno o belleza.
La conciencia que emanó fue tan lejana, tan poco corrosiva, tan sagrada como esquirlas argénteas, como el núcleo iniciático de los sentidos que evolucionan en el ramaje eterno.

No llegaron escasas muestras del torrente -vida.
Antes de la presencia del agua hubo cuenco y espacio,
antes del cuenco y espacio hubo materia primigenia;
antes de la materia se originó el flujo del color, la movilidad del pensamiento, la ductilidad energética de las sustancias.

Así, así, también así
la semilla del devenir rompió su blindaje errante.

¡¡ Tantas veces gestó tu donosura
en sílabas etéreas de la piel
que laten cual campanas doloridas!!

Porque
todo o nada luce en atavío
que confeccionó la sabiduría;

porque
cada rincón que intuye dimensiones,
cada lado que orea voluntades,
cada prisma que azoga la verdad
fue brava orquestación semi-divina
bajo la extraordinaria luz del atman.

Atman: en el hinduismo, alma, aliento vital.


Ángel Fdez. de Marco. 2006

Trayectos

Trayectos

Esencias IV

Esencias IV

"No hay nada mas espantoso que la ignorancia activa".

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832); poeta y dramaturgo alemán.

"La suerte es la sonrisa de lo desconocido".

Etienne Rey (1727 - 1794); escritor francés.

"La imaginación no es más que el aprovechamiento de lo que se tiene en la memoria".
Pierre Bonnard (1867-1947); pintor y artista gráfico francés.

"Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas".
Mario Benedetti (1920); escritor uruguayo

"La única verdad es la realidad".

Aristóteles (384 AC-322 AC); filósofo griego.

El Grupo Aranjuez vela armas

El Grupo Aranjuez vela armas

El Grupo Literario Trascendentalista (Grupo Aranjuez), vela armas ante el inminente nacimiento de su web oficial (www.grupoaranjuez.es). Esta corporación que acoge a los poetas y narradores (Montserrat Doucet, Domingo Díaz, Ángel Fdez. de Marco, Mar García Tijeras y José Carlos Rodrigo Breto) verá en este mes de Marzo la realización de un proyecto muy deseado por parte de todos sus integrantes. Su deseo es el de servir de soporte didáctico, de canal de difusión, defensa y divulgación del mensaje poético como linea fundamental e imprescindible para la custodia de valores humanistas y culturales. Con tal idea se muestra a conocer a todos los cibernautas del planeta que deseen profundizar bajo las aristas de la estética, el conocimiento y la reflexión.



ETA S.A. Liquidación Total

ETA  S.A.  Liquidación Total

Parece que a los amigos del pasamontañas, -esos señores de espanto que aparecen en los carteles del super, - se les está empezando a pasar el arroz. ¿Alguien sabe por qué? ¿Alguien puede sacar conclusiones a este peregrino veredicto?
Creo que debe ser algo más allá de un desfase modístico bastante trasnochado; ¡hace ya tanto que la moda del capuchón de nylon y el antifaz decayó!, que me incita a presentir cuestiones a expensas de nuestro parcial y limitado conocimiento.

Una hipótesis sobre esta supuesta languidez amotinadora podría ser la crisis de actividad, y la enorme competencia que se les avecina, en los últimos años, con el alfanje terrorista de Oriente. Aún así, yo sigo en mis trece y me pregunto como con asomo ingenuo e infantil: ¿Se les agotó el balín? ¿La goma 2 la confundieron con la goma Milán? ¿Habrán notado tanto la subida del IPC? ¿Su proveedor oficial de cacerolas y ollas exprés les habrá hecho un feo fugándose a un placentero paraíso fiscal?
Desde luego podríamos conjeturar interminablemente hasta llegar a un bucle infinito de posibilidades, antes de acertar en la auténtica diana.
Vamos a ver: el orgullo humano siempre está latente y los acuñadores del terror, humanos, humanos son, pues sangre les circula aunque no sea azul y mucho menos real; y grupo sanguíneo también poseen, aunque les afecte una curiosa y extraña variedad que aún en los mentideros científicos no salen de la turbación.
Ante semejante panorama la ocasión la pintan calva para que la cúpula saboteadora reflexione y, si me apuran un poco, deduzca soluciones a tomar. Es hora de plantearse cambiar de oficio. Reconvertirse como el carbón o sacar telarañas al subfusil enmudecido por el sopor.
Aprovechando que los índices de desempleo son cada vez menores, y que el mercado de trabajo atraviesa mejores constantes, aquí vienen algunas propuestas viables a los amantes del detonador.
La flota pesquera de Hokkaido precisa cubrir los puestos de arponero ballenero para sus buques de alta mar. Se requiere puntería, fortaleza anímica, obstinación inquebrantable y excelente sentido de la orientación.
Ya en tierras patrias, a lo más lejos hispanas, se ofrece puestos de controlador y técnico forestal. Se precisa buena forma física, agudeza visual y desarrollados métodos de enmascaramiento para la vigilancia integral.
Incorporación en Organizaciones no gubernamentales, oficiales y peones de cantería expertos en Titadyne, tramperos de lazo grueso en la Sierra de Aralar .... Se impartirán cursos selectivos de formación a todos los que superen las pruebas de promoción.

Cómo pueden ver el abanico laboral resultan más que favorable para individuos altamente cualificados, experimentados, con gran movilidad geográfica y una dilatadísima carrera profesional.
Es comprensible que hombres y mujeres llenos de idealismos exacerbados, y que dedicaron esfuerzos en pos de una causa furibunda y nacional, noten ciertos recelos ante esta nueva perspectiva. Además existe algo que no favorece demasiado: a la implantación de las nuevas normativas laborales en contra de la nicotina, hay que añadir también a las que afectan al uso de la trilita, cloratita … Quizás renuncias a priori complejas, algo incordiosas de realizar.

España, el mundo entero, está necesitado de sangre nueva, generaciones renovadas, con visos abiertos y de futuro para construir sociedades más prósperas, justas, basadas en la equidad.

Ángel Fdez. de Marco


Hoy no distingo bien
si es sombra
o luz,
la estela de mis manos,
el goce de mis ojos,
la prisa del espanto.

No descubro fronteras,
ni degusto amarguras,
ni reniego al valor
de la distancia.

No acudo a comprender
si van o vienen,
si es rumbo o extravío,
o eutanasia.

Salvo el fuego,
no quedan más
que grietas en los muros,
que suaves maremotos,
reversos y fantasmas.
Péndulos del deseo,
vientre de la historia.

Quizás no sea niebla,
ni sal,
ni meridiano trágico,
parodia o hermetismo,
desnivel temporal,
sinrazones,
adverbios.

Tal vez no haya aprendido
a transitar,
ambiguamente.

Y el horizonte
huele a tiempo ido,
a deshoras agónicas,
a realidad pretérita
imperfecta,
a subsuelo del mundo,
a sabor propio.

Y cuando caminar
me duele en el costado,
(la costilla de Adán,
precisamente)
anuncio cascabeles en el aire,
abandono al atríl la partitura
y hago de mis palabras mercancías,
revelación de espejos,
felicidad ficción o muerte súbita.


El pasadizo azul de la utopía.



Sergio Manganelli


Sergio Manganelli

Nació en Haedo, Provincia de Buenos Aires, Argentina, reside actualmente en San Antonio de Padua, al oeste del conurbano bonaerense. Sus poemas y artículos han sido publicados en una importante cantidad de diarios argentinos, de México y España. Asimismo en revistas culturales y literarias de Argentina, España, México, Estados Unidos, Puerto Rico, Francia, Colombia, Venezuela, Chile, etc... Obtuvo entre 1991 y 1999 una treintena de premios y menciones en su país. Se encuentra trabajando en la edición de “Sangre de Toro” -poemas y banderillas-, que se editará inicialmente en Buenos Aires a mediados de 2006 y posteriormente en España.

El marino que perdió la gracia del mar

El marino que perdió la gracia del mar

«Ha de haber esperándome un destino singular; una suerte de destino rutilante, privativo, al que no tendrá nunca acceso el común de los mortales.»

Así rezaban los sueños del joven marino japonés Ryuji Tsukazaki a bordo del carguero Rakuyo. El marino que perdió la gracia del mar es un válido ejemplo de tragedia oriental que inmiscuye y perfora, con exquisito tratamiento, el mundo de las atormentadas y opresoras relaciones humanas. Con una estilística pulcramente depurada, con un lenguaje bruñido, luminoso, retrata y ambienta escenas, rasgos psicológicos con una maestría fuera de lo habitual en los grandes narradores del siglo pasado. El autor (insólito caso de personaje épico, instigador social y artista de hondo calado) recoge de su frustrante y descorazonador legado infantil, material y argumentos sólidos para posteriormente proyectarlos en realidades merodeadoras al fracaso, al desenlace macilento, fatal.

La novela cuenta la historia de un marino oriental que, desilusionado por la vida marítima, descubre el amor en manos de una viuda acomodaticia y hundida en el letargo existencial. La presencia de Noboru, el hijo de esta última, surgirá como el polo hostil, como el punto de desequilibrio y desavenencias para que la relación atraviese por los quebradizos paralelos de la armonía.
Mishima reconduce al lector, lo timonea con mano firme y precisa a través de pinceladas interiores de paso lento, continuo; estimula las debilidades y carencias de los individuos con injertos erotizantes que compensen su previsible y sombrío destino; alza la voz al igual que un samurai en el fragor de una emboscada de dudosa resolución.

En la obra caben recoger varios parámetros esenciales por los que se rige la narración: la soledad, los celos, el mar como metáfora maternal de los desarraigados de la tierra, y la venganza. La soledad surge del trueque en que el hombre voluntariamente se somete a la sociedad para acaparar materialidad y poder. Los celos son el fruto de las barreras que el sistema psicológico impone para normalizar su funcionamiento. El mar es un símbolo dual y complejo que a la vez denota: libertad y acotamiento, protección y desamparo, calma y tormenta -como entidad incitadora de la desgracia-. Por último, la venganza prende fuego, la venganza se propaga cuando la batalla de la razón se cuestiona en inferioridad frente a otras alternativas.
Son deliciosas las páginas por las que el lector puede trasegar en esta excelente muestra literaria. Formidables son aquellas donde se rastrea la sed de licitud del curioso y maduro adolescente Noboru, que cuestiona con criterio el mundo adulto. Otros pasajes notables son los destellos vertiginosos que atraviesa el marino y su amante ante el barranco imprevisible del destino.

El libro, además de suponer un testimonio adherido al “preciosismo”, expone, en una línea progresiva, la pertinaz búsqueda de los tres personajes de un sueño, o gloria doméstica: el encuentro con la patria vital.


Ángel Fdez. de Marco

Introducción del símbolo de la fe

Introducción del símbolo de la fe


Sé que más allá de la muerte
está la muerte,
sé que más acá de la vida
está la estafa.
Sé que no existe el consuelo
que no existe
la anhelada tierra de mis sueños
ni la desgarrada visión de nuestros héroes.
Pero
te seguimos buscanco, patria,
en las traiciones del recién llegado
y en las mentiras del primer cronista.
Sé que no existe el refugio del abrazo
y que Dios es un estruendo de hojalata.
Pero
te seguimos buscando, patria,
en las amenazas del nuevo impostor
y en las palmas que revientan buldoceadas.
Sé que no existe la visión
del que siempre perece entre las llamas
que no existe la tierra presentida
Pero
te seguimos buscando, tierra,
en el roer incesante de las aguas,
en el reventar de mangos y mameyes,
en el tecleteo de las estaciones
y en la confusión de todos los gritos.
Sé que no existe la zona del descanso
que faltan alimentos para el sueño,
que no hay puertas en medio del espanto.
Pero
te seguimos, buscando, puerta,
en las costas usurpadas de metralla,
en la caligrafía de los delincuentes,
y en el insustancial delirio de una conga.

que hay un torrente de ofensas aún guardadas
y arsenales de armas estratégicas,
que hay palabras malditas, que hay prisiones
y que en ningún sitio está el árbol que no existe.
Pero
te seguimos buscando, árbol,
en las madrugadas de cola para el pan
y en las noches de cola para el sueño.
Te seguimos buscando, sueño,
en las contradicciones de la historia
en los silbidos de las perseguidoras
y en las paredes atestadas de blasfemias.

que no hallaremos tiempo
que no hay tiempo ya para gritar,
que nos falla la memoria,
que olvidamos el poema, que,aturdidos,
acudimos a la última llamada
(el agua, la cola del cigarro).
Pero
te seguimos buscando, tiempo,
en nuestro obligatorio concurrir a mítines,
funerales y triunfos oficiales,
y en las interminables jornadas en el campo.
Te seguimos buscando, palabra,
por sobre la charla de las cacatúas
y el que vendió su voz por un paseo,
por sobre el cobarde que reconoce el llanto
pero tiene familias... y horas de recreo.
Te seguimos trabajando, poema,
por sobre la histeria de las multitudes
y tras las consignas de los altavoces,
más allá del ficticio esplendor y las promesas.
Que es ridículo invocar la dicha
que no existe
que no hallarán calma nuestras furias.
Todo eso lo sé.
Pero te seguimos buscando, dicha,
en la memoria de un gran latigazo
y tras el escozor de la última patada.
Te seguimos buscando, tierra,
en el fatigado ademán de nuestros padres
y en el obligado trotar de nuestras piernas.
Te seguimos buscando,calma,
en el infinito gravitar de nuestras furias
en el sitio donde confluyen nuestros huesos
en los mosquitos que comparten nuestros cuerpos
en el acoso por sueños y aceras
en el aullido del mar
en el sabor que perdieron los helados
en el olor del galán de noche
en las ideas convertidas en interjecciones ahogadas
en las noches de abstinencia
en la lujuria elemental
en el hambre de ayer que hoy hambrientos condenamos
en la pasada humillación que hoy humillados denunciamos.
en la censura de ayer que hoy amordazados señalamos
en el día que estalla
en los épicos suicidios
en el timo colectivo
en el chantaje internacional
en el pueril aplauso de las multitudes
en el reventar de cuerpos contra el muro
en las mañanas ametralladas
en la perenne infamia
en el impublicable ademán de los adolescentes
en nuestra voracidad impostergable
en el insolente estruendo de la primavera
en la ausencia de Dios
en la soledad perpetua
y en el desesperado rodar hacia la muerte
te seguimos buscando
te seguimos
te seguimos.

Central "Manuel Sanguily"
Consolación del Norte. Pinar del Río.
Mayo de 1970.


Reinaldo Arenas

Centinela en floración

Centinela en floración

Fálica huella
la libido del ángel.
Antorcha sacra.

Ángel Fdez. de Marco 2006

Fruto amargo

Fruto amargo

Como el hastío y las horas frías
van matando el palpitar.

Carcomiendo, como puñaladas
profundamente inmutable
recorriendo los recuerdos.

Y todo sabe a fruto amargo
y de espinas.

Imposible,
todo igual:
como un aguacero
deambulan las lágrimas.


Alejandra Zarhi

El dulzor de las peras

El dulzor de las peras

En la silente noche toledana se despeñaba el susurro del Tajo. “Apiádate de mí, Señor”, rogó al amparo del arrullo de las aguas. Se encontraba enfermo y débil, mareado por el esfuerzo de la fuga. Gracias al aire nocturno que le golpeaba en la cara se activó y empezó a correr, repleto de un extraño sentimiento de libertad. El brío brotaba de su corazón y se expandía por su cuerpo, por sus músculos. A cada latido se llenaba de libertad, de alegría, se bañaba en dicha, atravesado por el inofensivo espadón del espíritu de Dios.
Fray Juan no desmayaba un momento en su carrera, le ardía la garganta de sed, azuzada por el calor agosteño, pero una fuerza muy superior le guiaba de la mano. Sus pies y sus piernas se movían con amplitud, abandonada ya la estrechez de la celda de donde se fugó tras nueve meses de cautiverio. Súbitamente, en mitad del esfuerzo, se sintió inundado de un sentimiento de paz: la paz que reinaba en esos espacios abiertos, inmensos.
Divisó en lontananza unos muros que refulgían por las antorchas que reposaban sobre los pebeteros de las paredes: llegaba a San José de las Descalzas, uno de los conventos de la Orden. Se detuvo frente a la puerta. Jadeaba, como si la respiración le volviera del revés. Propinó unos secos golpetazos en el portón que restallaron en mitad de tanto silencio, en el seno de tanta oscuridad, de tanta noche.
Al poco tiempo, le azuzaron desde el otro lado un sarmentoso, agrio y esquivo, “¿quién vive?”, con incómodo acento de monja perezosa molestada a horas tan intempestivas.
-¡Favor hermanas, que no puedo tenerme ya en pie!
Fue conducido al refectorio. Allí le sirvieron unas peras con canela por ver de restañar el ánimo. Mientras se afanaba en comer la Madre Superiora le daba noticia de los comentarios que acerca de su cautiverio florecían en la comunidad de la Orden: era una vergüenza... ¡prendido por sus propio hermanos! Incluso llegaron a creerle muerto. ¡Hasta rezaron por su alma!
La Madre Superiora insistía en que fray Juan relatase los pormenores de la fuga pero el padre se encontraba absorto con las peras y enmudecido por el puño de rancio vino que le tapaba la boca. La sensación de comer algo sólido, tantos meses después, era superior a todo sentimiento y le nublaba la razón.
Tras la comida, envuelto en la placentera nube de espeso calor que restallaba en el hogar del refectorio, dictó algunos de sus versos a la Madre Superiora. Ella los apuntaba en recado de escribir con mano temblorosa ante las apresuradas ordenes de fray Juan, temeroso de que la memoria olvidase las preciadas composiciones creadas durante la reclusión. El goteo del dictado destiló una versión casi completa del “Cántico Espiritual”, que su autor contempló alborozado al verlo sobre papel: el verbo hecho carne en los tortuosos trazos de la monja.
A menudo, allá en el cautiverio, seguro de su fe en Dios, se preguntaba si Dios creía en él, en el pobre Juanico, pues le trataba de mala manera y le propinaba tan grandes penurias. Ahora estaba seguro de que siempre se mantuvo a su lado, nunca le abandonó; esos meses de prisión fueron causados por los inextricables designios divinos.
Se acostó al poco rato, agotado y exhausto, en uno de los catres de las celdas del convento, sin duda incómodos y espartanos, que le pareció casi un tálamo nupcial de blandas plumas.
“Dios cree en mí”, murmuró para, al fin, entregarse a la dulce libertad del sueño que arriba tras la pesadilla.


José Carlos Rodrigo Breto.

De ti supo el cielo

De ti supo el cielo

De ti supo el cielo
que fuiste partícula natural del mito,
materia astral de la virtud,
estela mullida en miel y sereno.

A salvo de peligros,
el cielo conspiró loas y cúmulos,
veredas, colinas, luces magentas:
tu azúcar poligonal en el tiempo.


Ángel Fdez.de Marco 2006

El gran dictador

El gran dictador

Está de moda hablar de clonación como si se tratase de un simple juego. Es hora de encender la luz de alarma de una vez, de lo contrario estaremos asistiendo al principio del fin. ¿Cómo es posible que estemos permitiendo a cuatro locos gobernar el mundo?
¿Acaso dudan de que entre nosotros haya seres clonados? Pues no se asusten, los hay. Y cada vez habrá más si consentimos que políticos de primera línea mundialmente conocidos permitan a su vez a sectas como la de los raelianos andar a sus anchas por el mundo jugando a crear los frankenstain que les venga en gana. Pero claro, como todo en la vida el negocio es el negocio.
Muchos sectores de la ciencia hablan de clonación como un elemento normal para conseguir la curación de muchas enfermedades, a elegir, como en el supermercado, pero detrás de ello lo único que hay es conseguir gracias a esa falsa pretensión el permiso necesario para poder pasar al siguiente paso: la clonación de seres humanos, mejor dicho, de seres aberrantes. Bien es cierto que hay otros sectores serios que trabajan dignamente y que persiguen el objetivo de la curación de dichas enfermedades gracias a la investigación con células madre, y la consecución de determinados tejidos y células que puedan en un futuro sustituir a los patológicos, pero bien distinto es el camino que quieren seguir muchos, es decir el de la locura.
Para quien no sepa nada de ciencia o medicina, decirles que el producto de la clonación lo único que conlleva aparejado es la formación de seres aparentemente idénticos a los que se pretenden crear gracias a la duplicación de un genoma predeterminado, pero con grandes aberraciones, que se manifestarán en un futuro próximo durante la vida de dicho ser. Seres y valga la redundancia, que desarrollarán enfermedades degenerativas, tumores, linfomas, leucemias, etc., ¿qué producto saldrá a su vez de la unión de dos seres de este tipo? ¿han leído “Frankenstain”? pues eso no es nada con lo que saldría de dicha unión. Y cada vez más generaciones que a su vez heredarían más defectos que sus predecesores, que propagarían aún más las enfermedades. ¡qué horror!
Pero ¿a quién beneficia esto? porque lo que está claro que a nosotros, las personas propiamente dichas, no. ¿Qué es lo que se está tramando?, ¿una conspiración para crear un superhombre o qué? por Dios, eso me recuerda otros tiempos. Estamos dando pie a la aparición de nuevos dictadores, de nuevas opresiones, de nuevos campos de concentración, de nuevos holocaustos; por favor paremos ya el principio del fin.
¿Saben? Podría seguir escribiendo sobre esto mucho más, pero prefiero parar, irme al campo a dar un paseo o leer un libro de poesía. Yo, no estoy loco.


Dr. Martín-Rubio

Estrategia de los Reinos Combatientes

Estrategia de los Reinos Combatientes

Los usurpadores se establecían como señores y reyes;los estados que eran gobernados por pretendientes y conspiradores armaban ejércitos para aumentar su poder. Se imitaban unos a otros cada vez más,y quienes vinieron después de ellos también siguieron su ejemplo. Posteriormente se combatieron y destruyeron entre sí, conspirando con los reinos mayores para anexionar los reinos menores, empleando años en operaciones militares violentas y anegando los campos de sangre.
Padres e hijos eran apartados entre sí, los hermanos estaban enemistados, maridos y mujeres estaban separados. Nadie podía poner a salvo su propia vida. Desapareció la integridad. Más adelante todo esto llegó al extremo de que siete grandes estados y cinco estados más pequeños lucharon entre sí por obtener el poder. Todo esto sucedió porque los reinos combatientes eran vergonzosamente codiciosos y luchaban insaciablemente para prosperar.

El Príncipe

El Príncipe

“Así pues, viéndose un príncipe en la necesidad de obrar convenientemente según la naturaleza de los animales, será necesario que sea zorro para conocer las trampas, y león para destrozar a los lobos”.

Este brevísimo fragmento podría validar muy certeramente la praxis general con la que el fiorentino Nicolò Machiavelli expuso al “magnífico” Lorenzo de Médicis en el hermoso prefacio de su obra.

El autor, hombre obstinado y experimentado, curtido en infinitesimales avatares diplomáticos, observador de no escasas conspiraciones políticas y religiosas de la Italia del siglo XVI, abarca en su opúsculo El Príncipe un acertado tratado moral de relevancia extraordinaria.

En los primeros capítulos analiza con pulcro rigor cada una de las posibilidades y peligros que puede gozar o sufrir el heredero de cualquier trono europeo; escruta mediante referencias históricas los aciertos, errores que legendarios personajes de la historia cometieron, o, quizás, desafiaron, introduciendo un idearium de virtudes y peligros de conducta a los que puede verse sometido el soberano de cualquier gobernación.
El recorrido que apunta Machiavelli sirve para trazar esa compleja línea entre lo permisivo y lo ilícito, lo ético y lo disoluto, lo tolerable y lo inadmisible, en esa torre babélica tan corrupta como a veces tan desleal que supuso la política de las repúblicas itálicas.
El hombre para él esa bestia fagocitante que aniquila y desola, con la mediocridad de olvidar con mayor rapidez la muerte del padre que el patrimonio, que vende su piel al diablo por adquirir (sin importar el medio) su ración de poder.

En el libro no faltan magníficos apuntes estratégicos, formidables disposiciones militares descritas en un estilismo lingüístico sencillo, poco ampuloso para las tendencias habituales de su tiempo; y donde se contempla un conocimiento adquirido muy notable del que sugestiona fácilmente al lector. Para ello sigue un desarrollo progresivo a través de ejemplos prácticos muy esclarecedores para hilvanar conceptos, consejos y posturas de actuación.

El príncipe: Código moral muy reseñable de una intelectualidad digna y destacada; es esa introspección crítica sobre los usos y abusos del dominio y la supremacía renancentista; un volumen clásico e histórico para desentrañarlo del polvo del olvido en aras al culto de la razón.


Ángel Fdez. de Marco (Álibe). 2005

Sierra de Guadarrama - Cercedilla

Sierra de Guadarrama  -  Cercedilla

Un imperioso sol vino nuevamente a instalarse en una jornada predestinada a la incursión naturalista. El cielo despejado, de un otoño en declive, vendría a configurar un sábado quizás con menos protagonismo que otros; la ociosidad de tantos días festivos tuvo sin dudas mucho que ver en esta apreciación. Tal como fuese, se estimó que sería el óptimo para acudir a la Sierra de Guadarrama, y paladear hondamente rutas y senderos de brillante interés. Por supuesto que los excelentes pronósticos no defraudaron a nadie. Un breve resumen del itinerario escogido para la ocasión fue el siguiente:


* Partida desde la Calzada Romana de Cercedilla.

Inicio de la ruta a través de una pista asfaltada que daría lugar, un par de hectómetros después, a un abrupto pavimento lleno de lajas, piedras y rocas enclavadas por una senda en progresivo ascenso. La marcha se efectuó tranquila, a buen ritmo, en silencio, con miras en ascender por unas escarpaduras llenas de recodos y parajes singulares.


* Subida a la cumbre del Puerto de la Fuenfría.


En las últimas rampas de acceso a la cumbre surgió el hielo como peligro y dificultad añadida. A pesar de las aún pírricas precipitaciones en nieve por las inmediaciones del alto, las superficies heladas nos crearon alguna complicación para mantener, a buen recaudo, el centro de gravedad.


* Camino Schmid.


Travesía, senda forestal de baja dificultad donde el paraje atiborrado de pinares y vegetación de montaña nos recreó la vista, nos encandiló el espíritu y nos dispersó en un asueto físico, muscular.


* Mirador de la Reina.


Alto, punto álgido de nuestra ascensión. Altura aproximada: mil doscientos metros. El mirador consta de una muralla pétrea levantada sobre peñascos de solemne espectacularidad. Las vistas desde allí merecen casi contener la respiración durante segundos para nutrir con acopio el lado místico, esplendoroso de este magnánimo rincón.


* La Pradera.


Espacio abierto, amplio, de verdor lascivo y encolado, provisto de sólidas composiciones de piedras que invitaban a recordar pequeños menhires y dólmenes ¿quién sabe si para desarrollar en alguna lejana época sacrificios rituales, sagrados?


* Mirador de Vicente Aleixandre. Mirador de Luis Rosales.


En estas estancias mejor dar pie a la meditación, a la observación serena y alejada de cualquier perturbación ordinaria, mejor tomar aire, neutralizar cualquier pensamiento sombrío, y lanzar a vivo pulmón un grito de libertad hacia el conjunto de panorámicas laderas.
Esquina de poetas, de bandoleros, de maquis, de épicos convites en diversas fases de la historia que, con fiabilidad, verían la luz por las cercanías de estos “nidos del paraíso”.


* La ducha de los Alemanes.


Gracioso conjunto de piedras y deshielos, armoniosa composición acuática de frescor y estampa otoñal.

El resultado combinado de la ruta pudo catalogarse de exitoso. A la bonanza climática se le añadió el aceptable estado físico de los excursionistas, y el disfrute visual alcanzado en las horas empleadas en cubrir los tramos.
Nadie podrá predecir si regresaré algún día por estos fulgurantes horizontes; eso sí, nadie podrá eliminar de mi bitácora existencial este pequeño capítulo saboreado con la devoción de un sommelier.


Ángel Fdez. de Marco (Álibe). 2005