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CÁLCULOS DEL AIRE

ARTICULARIO

Chovinismo de boquilla

El humano es un ente complejo, de aristas y recovecos angulosos de proporciones notables. Y para más señas, una propiedad que le suele caracterizar, intrínsecamente, como estigma que le confiere asombro, extrañeza, peculiaridad es su barniz contradictorio con el que aparece recubierto a lo largo de toda la existencia. Realizada la breve disquisición pondré el foco sobre Aranjuez.

Es bien sabido que muchísimos habitantes del Real Sitio presumen de un orgullo elevadísimo, de una pasión desmedida hacia el lugar que les vio nacer, crecer o desarrollar una etapa importante de sus vidas. ¿Es algo insólito que sea así? Desde luego que no, les responderé, es algo natural y lógico; sentimiento acrecentado por las bondades, bellezas monumentales y paisajísticas consabidas que goza y muestra la localidad.

Lo que ya frisa el esperpento, la burda incoherencia y la ley de la contradicción mencionada es la actitud de algunos vecinos que pregonan loas y maravillas de su ciudad a los cuatro vientos y actúan de un modo incívico, a todas luces intolerable.  A veces sobran las palabras cuando la constatación de los hechos puede observarse, fácilmente, con un simple paseo; les convido a acercarse a parajes destacables, de enorme valor del municipio como el Mar de Ontígola o el Raso de la Estrella -por colocar tan sólo dos ejemplos– y háganse cuenta del estado lamentable en el que lucen.

Son inadmisibles dos acciones. Por un lado, las muestras incivilizadas de algunas personas que atentan contra la salubridad de los espacios naturales con basuras y despojos de toda clase; por el otro, la desidia institucional que mira hacia otro lado no cumpliendo con eficacia su labor de conservación, mantenimiento y limpieza. Huelga decir que su responsabilidad pública es un derecho inviolable para la ciudadanía.

Resulta triste contemplar la situación actual. ¿Dónde queda el Aranjuez regio, el Aranjuez adalid del buen gusto, la hermosura de una vega referente a lo largo de la historia y espejo de sueños y fantasías artísticas cuando su aspecto — en ciertos enclaves —enseña una postal de evidente marginalidad?

Sería cuestionable si un espacio como el ribereño es merecedor de conservar el apósito de Patrimonio de la Humanidad cuando no es capaz de conservar con dignidad sus hermosos reclamos.

Al final con chovinismo de boquilla o sin él, con los comportamientos mejorables de los individuos, con propuestas más o menos afortunadas para incrementar el bienestar colectivo, Aranjuez goza del maravilloso don de florecer sobre la neblinosa amenaza de los acontecimientos.

 

 

Álibe

Y, de repente, la víbora sucumbió

Y, de repente, la víbora sucumbió

Por Ángel Fdez. de Marco


Ossama Bin Laden es ya historia. Su veneno tan mortífero desde sus criminales y sanguinarias fechorías ha sucumbido bajo el sello justiciero de América en una acción rocambolesca, con tintes heroicos, de guión hollywoodiense. El enemigo número uno de Occidente ha sido eliminado del mapa, a las bravas, a quemarropa, tras una neblina de celeridad y misterio, de conspiración y trabajos sin cuartel de los servicios de inteligencia y del gobierno de Obama, que ha conmocionado al planeta en cuestión de minutos. La realidad es la que es, los hechos no reservan otro contexto en el que poder especular.
Ante este panorama la lucha contra el terrorismo dispone de varios planteamientos a los que, desde estos momentos, deberá hacerse cargo, centrar su atención con la mayor diligencia y acierto posible. Con la muerte de la víbora del desierto ¿acabará o mermará la amenaza integrista? Con el aparente vacío de liderazgo de la célula nodriza de Al Qaeda los resortes y conexiones ¿podrán mantener su actividad de mal, su sed de venganza, su voluntad enloquecida de implantación del temor y sometimiento al mundo de los “infieles”? Y después de la serpiente ¿caerá después el cuervo, el pelícano, el carroñero de rapiña en búsqueda de nuevas presas?
¿Afectará este golpe de efecto (pues no creo que se pueda interpretar de muchas maneras) a los órganos de decisión norteamericanos para neutralizar o aminorar sus operaciones militares en oriente medio? ¿Es suficiente este bocado suministrado a la garganta de la bestia para desangrarla por completo, en su totalidad?
Las repúblicas islamistas que, como incandescentes polvorines, han levantado al unísono la voz contra la tiranía despótica de sus líderes, tomarán actitud de reflexión pudiendo comprobar como sus destinos de libertad estarán más cercanos si no cesan en el brío de cambio, y en la voluntad de crear estados más justos, racionales, insobornables ante el lenguaje de la doctrina dogmática como discurso único para adocenar a las masas.
Deberemos esperar nuevos capítulos de un entramado que, como un virus resistente, mordaz y demoledor espera el momento de provocar su estallido de virulencia ante la sorpresa de la víctima, ante un instante de debilidad o descuido con consecuencias trágicas.
El mundo empezó a orbitar con una aceleración distinta, extraña, sorpresiva. Los vientos de transformación azotan nuestro planeta con la calima de la confusión en su piel. Mantenerse alejados de ellos, además, no es posible. Por lo tanto: vivamos con la expectación.


Marginalismos

Marginalismos


"ISMOS": APOGEOS DEL AYER, MARGINALISMOS DEL MAÑANA

Según el academicismo linguístico que le otorga la RAE, una de las acepciones de la palabra tendencia es la de: " valor, pauta por lo general temporal con rasgos afines que caracteriza un estilo dentro de una corriente social, económica, política o artística". Si retraemos la memoria casi un siglo atrás contemplamos como la incidencia artística de vanguardia se encontraba jalonada por una pléyade de movimientos (en realidad tendencias) que suministraron gloria y reconocimiento a sus avezados creadores. Casos de los dadaístas y surrealistas Tristán Tzara, André Bretón, Apollinaire entre otros fueron ejemplos vigentes de realidades pasadas tocadas con la varita mágica del éxito con la escala de la medición sobredimensionada. Tendencia y éxito forman un dúo indisoluble, un binomio apto para acaparar prestigio y florecimiento pecuniario bajo el foco de la temporalidad y la novedad. A veces, y no en escasas ocasiones, la eclosión de ésta última viene refrendada por un deseo de ruptura con lo establecido, con unas tinturas de aparente libertad germinadas para estimular al público unas necesidades que sólo la propuesta es capaz de solventar o, al menos, acaparar. Muchas veces esas ansias de innovación fingen vestirse con las finas vestiduras de la originalidad cuando apenas hablamos de vulgares hiladuras cosidas con remedos del pasado y de matices propios de otras telas, ya en uso. Lo vital aquí es el fruto de la apariencia, nunca el proceso de la gestación: el color, el brillo siempre por encima de la idea y el aparente don del talento.
Pues bien, después de lo argumentado, llego a la conclusión que los ismos (factorías de tendencias emocionales) se encuentran en declive, o mejor dicho, en decrepitud irrefutable. Hoy en día el que alza su bandera con vigores trasnochados, con ímpetus aún visibles y con ámbitos de influencia todavía candentes es el nacionalismo político, y su amplio canal propagandístico del que extiende sus brazos y recoge bríos. El ismo, muy al contrario de los de carácter creativo, religioso no sólo no cede su preponderancia en el seno del cuerpo político de algunos enclaves administrativos, sino que conserva acometividad, empuje insuflando aliento y transgresión “manierista” a la armonización social, ciudadana del que los habitantes bien son merecedores.
También el nacionalismo, cómo tendencia, dispone de su pestaña de caducidad. Y si no será capaz de extinguirse definitivamente como una simple llama al contacto con el viento, si será sometido a los deseos y voluntades de los hombres y mujeres de las nuevas generaciones; seres provistos de necesidades acordes a su contemporaneidad y que se verán por fortuna privados de las herencias ideológicas que tanta crispación y resentimiento alimentaron sus antecesores.
El nacionalismo, al apostre, caerá en el marginalismo. Nada es eterno, nadie es perdurable; los muros de contención de las ideas son incapaces de resistir, indeterminadamente, los continuos embates de la sociedad. Los conceptos de estado, de nación, de patria serán afluentes secundarios de otros mayores, o, a lo sumo, de pasto de olvido para el aire y las conciencias.
Nuestro mundo gira orbitando hacia movimientos imprevisibles para el hombre contemporáneo. Nuestra tecnocracia se encargará de desmantelar cual arena de duna cada asomo nostálgico de la historia, de aquella de la que hemos fraguado nuestra imagen y signatura existencial. Al igual que un cúmulo de polvo o materia no representa nada relevante para la posteridad, con el fluir del tiempo, su exigua presencia podría entrañar repercusiones trascendentales y, desde luego, desconocidas para nuestro conocimiento finito.
Ismos, ismos, ¿de qué hablamos?, ¿quizás de naturalezas lacradas, dignidades rotas, sueños furtivos?


Ángel Fdez. de Marco, "Álibe"

Articulario

Articulario

"Las empalizadas de las ideas se verán incapaces de resistir, indeterminadamente, con los continuos embates de la sociedad".

 

De 'Ismos: apogeos del ayer, marginalismos del mañana" - Ángel Fdez. de Marco

Con otro rasero

Con otro rasero

Finada, y con el rastro aún perdido en el esquivo Guadalquivir, el caso de la joven Marta del Castillo, colea, indigna, estremece y abre los intestinos a los ciudadanos de un país ya demasiado acostumbrado al sufrimiento. Se aflige por sucesos irrumpidos con un grado de malevolencia tan superlativo y cruel como el pertrechado en la localidad hispalense; se conmueve hasta niveles insospechados por la debilidad y inoperancia de la justicia, (especialmente con la ley del menor), ante sucesos de estas características desde tiempos inmemoriales; se lamentan amargamente, centenares de familias españolas, que padecen el dolor de pérdidas y desapariciones de seres queridos con un seguimiento judicial y mediático muy inferior, o, incluso inexistente, en comparación con el caso que nos ocupa.
Desafortunadamente muchas “Martas del Castillo” permanecen a día de hoy en paradero desconocido y, lo que es peor, con finales tan siniestros, desdichados sin que los medios públicos realicen un mínimo seguimiento, ni repare en una equitativa atención. Tanto éstos como la justicia deberían ser derechos y bienes que ponderen con mayor eficacia sucesos de estas magnitudes. La dignidad de un pueblo bien la merece.


Ángel Fdez. de Marco (Álibe)

El tijeretazo

El tijeretazo

El temor y la incertidumbre se han enraizado hondamente en la conciencia individual y colectiva de todos los españolitos cuando nos referimos a la economía, al amplio término de la economía. Y no vamos a ceñirnos a la macroeconomía, que afecta a determinadas regiones del planeta o, ni siquiera, la que afecta a las arcas de nuestro singular Estado; vamos algo más lejos o cerca (según cómo se mire): la que sufre el ciudadano de a pie, aquel en el que se ven reflejado millones de individuos y le sirve como útil molde de comparación.

La realidad no deja lugar a la divagación y el sistema económico de bienestar se encuentra sumido en un terrible varapalo de consecuencias preocupantes y calamitosas. Con una subida del IPC muy superior a la sufrida en los últimos años en torno a los productos primarios, la economía doméstica de millones de familias transita por una precariedad notabilísima, y los síntomas de ahogamiento y endeudamiento de muchos son un verdadero síntoma de preocupación social. Y es que no es necesario leer sesudos informes llenos de cifras para constatar la problemática, basta con compromar que la cesta de la compra con el mismo importe cada vez se aligera, o que el depósito de combustible de nuestro automóvil en cada ocasión solicita más euros mientras se reposta para toparse, de bruces, con una dura cotidianidad que acontece sin remilgos.
Qué decir tiene que el incremento de los tipos de interes y el índice Euribor hasta los cinco puntos contribuyen a la asfixia generalizada de las clases medias y populares, suponiendo un frenazo en las felices expectivas de consumo que el ciudadano patrio sentía en fechas no lejanas.

¿Dónde quedaron los tiempos donde las vacaciones generalizadas eran mensuales, dónde el coche iba atiborrado de suegra, niños, bicicletas y dónde el descanso estival era más sagrado si cabe que el turrón de nochebuena? ¿Dónde quedó esa alegría plastificada en forma de tarjeta de crédito cuando el afán consumista de muchos se antojaba contagioso como la gripe o unas simples paperas? ¿Dónde quedó el gusto por la moda, la coquetería, el deseo enfermizo por las nuevas tecnologías o el de darse el gustazo de adquirir el nuevo modelo de utilitario para ser la “comidilla” principal del barrio durante unos días?

El hombre, en este caso el españolito común, de calle, es una de esas especies capaz y acostumbrada a cambiar de hábitos, de costumbres, a sufrir los reveses cuando los vientos giran en su contra con mayor estoicismo de lo que en un principio podría atribuirsele. Y prueba de ello es que de pegada anda bien sobrado, pese a que jure y perjure en arameo, propage sus penas a diestro y siniestro ante sus semejantes, y un simple: “¿Has visto cómo se están poniendo las cosas”? Le sea útil para departir resignaciones. Desde luego el dicho popular de: “siempre el mal compartido fue menos amargo” aquí dispone de total validez.

Entre tanto las noticias no cesan en comunicar informaciones poco halagüeñas para los meses venideros. Mientras que para unos la cuestión es aborbada bajo el vocablo de desaceleración económica, y para otros no hay duda en declararla como crisis galopante, acuciante y de magnitud, el día a día impone sentencia ante un considerable grupo de población que sufre los rigores de políticas económicas injustas y desproporcionadas, y que le viene al pairo los discursos semánticos y ambigüos de situaciones que atentan directamente sobre su poder adquisitivo.

Un ciclo borrascoco tiñe de dudas el bolsillo y la seguridad de muchos ciudadanos. Ante la inoperancia institucional sólo cabe, de momento, el buen criterio, la óptima administración personal y la esperanza de gozar de momentos más estables y desahogados. De momento, hagamos una nuevo agujero al cinturón aunque sea sólo para mejorar la silueta.


Ángel Fdez. de Marco

Día del Libro

Día del Libro

El día del libro (no podría ser de otro modo) también goza en el calendario de su estelar espacio de honor. Libreros, entusiastas lectores, editores, toda la parafernalia de la edición se congrega en algarabía para rendir culto unos y cuentas, resultados otros, del objeto devocional impreso por Gutenberg. Y es que el libro en estos tiempos de tecnologías imperiosas no quiere ceder privilegios ante las amenazas a las que se ve sometido. El tirón,la incidencia del libro en toda su variedad y temática sigue siendo para millones de personas el soporte ideal de formación, conocimiento y entretenimiento preferidos; y es capaz de convivir amistosamente en un mercado amplio y recurrente, pero a la vez más selectivo y exigente con los contenidos ofertados. El mayor acceso de educación de los jóvenes junto a la mejora de los canales de distribución deberían ser suficientes para lograr alcanzar mejores niveles de calidad en la producción; cuestión harto debatible en el panorama librero español.
Ya es tópico comprobar que se vende una "salud" editorial en España, según los fríos datos estadísticos óptima respecto a Europa, que con una cifra de más de 75.000 volúmenes en el año 2005, trata de enmascarar las severas deficiencias que el sector lastra como de forma indefinida. Amplias y no sencillas de solucionar.
Aún los sistemas de distribución son precarios, la participación estatal en la edición se antoja muy reducida con un índice inferior al 12 %, y el apoyo a las jóvenes promesas de las letras es insuficiente y muy deficitario por más becas y subvenciones que las instituciones públicas alardeen en tal cometido. Todavía hay mucha leña que cortar y, me temo, que aún más pendiente por recoger.

El libro, todo el sector que comprende, la veneración y gratitud que muchos de nosotros le rendimos en pleitesía ha escogido un día del almanaque para lucir su mejor estampa. Quizás una puesta en escena demasiado frívola y mercadeada a mi gusto, pero necesaria y gozosa para los amantes al volumen tradicional.

Ángel Fdez. de Marco

ETA S.A. Liquidación Total

ETA  S.A.  Liquidación Total

Parece que a los amigos del pasamontañas, -esos señores de espanto que aparecen en los carteles del super, - se les está empezando a pasar el arroz. ¿Alguien sabe por qué? ¿Alguien puede sacar conclusiones a este peregrino veredicto?
Creo que debe ser algo más allá de un desfase modístico bastante trasnochado; ¡hace ya tanto que la moda del capuchón de nylon y el antifaz decayó!, que me incita a presentir cuestiones a expensas de nuestro parcial y limitado conocimiento.

Una hipótesis sobre esta supuesta languidez amotinadora podría ser la crisis de actividad, y la enorme competencia que se les avecina, en los últimos años, con el alfanje terrorista de Oriente. Aún así, yo sigo en mis trece y me pregunto como con asomo ingenuo e infantil: ¿Se les agotó el balín? ¿La goma 2 la confundieron con la goma Milán? ¿Habrán notado tanto la subida del IPC? ¿Su proveedor oficial de cacerolas y ollas exprés les habrá hecho un feo fugándose a un placentero paraíso fiscal?
Desde luego podríamos conjeturar interminablemente hasta llegar a un bucle infinito de posibilidades, antes de acertar en la auténtica diana.
Vamos a ver: el orgullo humano siempre está latente y los acuñadores del terror, humanos, humanos son, pues sangre les circula aunque no sea azul y mucho menos real; y grupo sanguíneo también poseen, aunque les afecte una curiosa y extraña variedad que aún en los mentideros científicos no salen de la turbación.
Ante semejante panorama la ocasión la pintan calva para que la cúpula saboteadora reflexione y, si me apuran un poco, deduzca soluciones a tomar. Es hora de plantearse cambiar de oficio. Reconvertirse como el carbón o sacar telarañas al subfusil enmudecido por el sopor.
Aprovechando que los índices de desempleo son cada vez menores, y que el mercado de trabajo atraviesa mejores constantes, aquí vienen algunas propuestas viables a los amantes del detonador.
La flota pesquera de Hokkaido precisa cubrir los puestos de arponero ballenero para sus buques de alta mar. Se requiere puntería, fortaleza anímica, obstinación inquebrantable y excelente sentido de la orientación.
Ya en tierras patrias, a lo más lejos hispanas, se ofrece puestos de controlador y técnico forestal. Se precisa buena forma física, agudeza visual y desarrollados métodos de enmascaramiento para la vigilancia integral.
Incorporación en Organizaciones no gubernamentales, oficiales y peones de cantería expertos en Titadyne, tramperos de lazo grueso en la Sierra de Aralar .... Se impartirán cursos selectivos de formación a todos los que superen las pruebas de promoción.

Cómo pueden ver el abanico laboral resultan más que favorable para individuos altamente cualificados, experimentados, con gran movilidad geográfica y una dilatadísima carrera profesional.
Es comprensible que hombres y mujeres llenos de idealismos exacerbados, y que dedicaron esfuerzos en pos de una causa furibunda y nacional, noten ciertos recelos ante esta nueva perspectiva. Además existe algo que no favorece demasiado: a la implantación de las nuevas normativas laborales en contra de la nicotina, hay que añadir también a las que afectan al uso de la trilita, cloratita … Quizás renuncias a priori complejas, algo incordiosas de realizar.

España, el mundo entero, está necesitado de sangre nueva, generaciones renovadas, con visos abiertos y de futuro para construir sociedades más prósperas, justas, basadas en la equidad.

Ángel Fdez. de Marco

Al grito de abordaje

Al grito de abordaje Melilla, 26 de Septiembre

Querida Narinne:

«Por fin llegó el momento de cruzar la línea de la esperanza. No más esperas, no más promesas incumplidas, no más visiones enlodadas en limitación y carencias; ha llegado el instante en que saltar del abismo en el que habitamos deba pasar a formar parte de nuestros recuerdos de juventud e infancia. Mientras la ciudad duerme tras una nueva jornada, el silencio gesticula estrellas, la oscuridad impone su ley marcial; y la catapulta de peldaños que fabrique, junto a unos compatriotas, esperará escupirnos bien lejos de la custodia militar durante la madrugada.
Hoy las previsiones meteorológicas apuntan a que la noche será fría, aunque libre de nubes. Quizás habrá que prestar mayor atención a la patrulla que con frecuencia merodea por la pista de vigilancia.
Aunque tengo hambre -pues apenas probé bocado en dos días- mi cabeza se mantiene muy distante del desaliento y la congoja. Cuando un nubarrón de tristeza pretende alojarse dentro de mí, saco del bolsillo la foto que me regalaste en la despedida, junto al niño; y, al instante, un hilo de sonrisa me provoca olvidar la soledad, la añoranza y la humedad que me acompaña en este punto fronterizo con Europa.
Hoy querida tuve una experiencia singular: asistí al parto de una muchacha togolesa que nos acompaña. Al parecer su marido falleció semanas antes por neumonía en el centro de acogida, dejándola sola en esta última etapa. La sorpresa vino cuando hoy, a primera hora, empezó a sentir dolores agudos en el vientre y ante la ausencia de mujeres, me ofrecí a asistirla. Sus nervios se encontraban tan encendidos como sus gritos, teniéndola que tranquilizar para evitar ser localizados por la gendarmería. Gracias a Dios el parto fue rápido y feliz; y tuvimos la ocasión de contemplar a una preciosa niña a la que su madre puso el nombre de “Esperanza”.
Entre todos hemos decidido que esta niña abandere simbólicamente nuestra meta, nuestra lucha, nuestra batalla irrenunciable por abrazar una vida más digna, abierta en oportunidades como la de nuestros hermanos del norte. Sería bonito soñar que cuando en el mañana esta bebé se haga mayor, y sea consciente de sus orígenes, sea una firme defensora de los derechos de los más desamparados en los principales organismos mundiales; ¡Tan necesitada está África de líderes honestos, tan necesitada !
Querida, quedan ya pocas horas para realizar el abordaje. Emularé a ese saltador de altura que tan divertido te pareció en el canal de televisión ¿lo recuerdas, verdad que sí?
A estas alturas siento una serenidad poco comprensible para muchos de mis amigos de aventura. Mientras unos rezan el Corán, otros toman algún alimento, o se desvisten para acomodarse, yo escribo lineas con la seguridad de que os llegaran para iluminaros en este compromiso nuestro tan esencial en la familia .

Cada vez está más cerca ver cumplido el deseo de libertad. Muy pronto un nuevo mundo lleno de alicientes me esperará para abriros a todos el horizonte, el puente a la plenitud; sólo queda que una brizna de suerte venga a acompañarme para conseguir, con mucho esfuerzo, este fin tan esperado.

Muchos abrazos Narinne, muchos besos al pequeño Arún, a mis padres y hermanos. Recibiréis en poco tiempo noticias mías».

Alá esté contigo.

Yarmal

P.D.: Hazme el favor de tranquilizarles en todo momento, y si te llegan noticias poco halagüeñas intenta encubrirles cualquier información que les pueda apenar.
Mi fe es ciega y Dios es grande.

El "no" de la discordia

El "no" de la discordia La negativa electoral francesa al Tratado Constitucional de la Unión tambalea los pilares europeos. Ésta vez los pronósticos del “NO” se cumplieron en el país vecino provocando una herida sangrante de gravedad en el seno de las instituciones europeas. El pueblo galo, en un amplio porcentaje de participación, da la espalda a la Carta Magna tras una campaña política disputadísima, donde ambos bandos han sacado sus mejores armas para el convencimiento popular hacia una Francia con y sin “normalización estatutaria”.
A pesar de todo y cuánto se veía venir, el "NO" ha conmocionado a la opinión pública del continente. Aunque muchos sondeos apuntasen a la negación y, sobre todo, los partidarios del "SI" aumentaran a última hora, los resultados no pueden dejar indiferente a las instituciones (Parlamento y Consejo), que deberán actuar de urgencia a partir de los comicios.
Los efectos generados desde la República francesa han influido tanto en la sensibilización democrática del resto de países, que la ratificación fracasó nuevamente en los Países Bajos y, posiblemente, como una caída de fichas de dominó, intervenga en decisiones similares en otro puñado de naciones.
Ahora las conjeturas aparecen, se multiplican en un sinfín de interrogantes que se abren. En un primer análisis surgen varios planteamientos que suscitan la reflexión cómo: ¿Nos encontramos los europeístas amenazados ante estos duros reveses sufragiales?
¿Qué vías resolutivas serán tomadas a partir de ahora? ¿Se paralizará el desarrollo electoral? ¿Se modificarán, suprimirán artículos básicos o incluso se podrá llegar a derogar el texto en su total integridad?
Las consecuencias de este rechazo todavía resultan incalculables. Mientras la clase política aún no cesa de mostrar su asombro, la incertidumbre se extiende ampliamente como una mecha de queroseno sobre un reguero de dudosa peligrosidad.
Tantos esfuerzos, tanto activismo corporativo hacia una ampliación cada vez más sólida y homogénea parecen caer en un retroceso, (o en el mejor de los casos en un estado de letargo) nunca previsto años atrás; e incluso en meses anteriores al arranque del referéndum.
¿Será el carácter eminentemente laico del Documento el peor valedor para la ciudadanía francesa y holandesa? ¿Será la dirección de crecimiento hacia geografías del Islam (el caso de Turquía) la que “inpopulariza” al electorado?
¿Será qué la ampliación hacia el Este infunde resquemores, dudas en el eje franco-germano?
Lo que está claro que el ciudadano teme algo cuando rechaza tan abiertamente una propuesta de adhesión cómo la que se le ha servido en este plato frío que es la consulta a urnas.
Esta negativa se presenta como un severo castigo otorgado al escenario gubernamental de una Europa no tan madura, crecida y desarrollada cómo se preveía por los acontecimientos políticos y económicos de los últimos lustros. Cuándo todos hemos visto que la criatura tiraba hacia arriba, cruzaba sin excesivos obstáculos los exámenes a los que se le ha visto sometida, cuando la confianza se había instalado en las mentes de muchos llegó el susto, la turbación, los recelos con un rechazo estridente y destemplado.
Algo no se ha realizado con corrección, algo todavía subyace en la conciencia colectiva de los estados cuando hay excesivas discrepancias de envergadura.
Europa, la nueva Europa estornuda mientras la vieja se resiste a dejar este mundo ya tan lejano a sus principios. Por fortuna la joven rebosa salud y fortaleza suficientes para restañar heridas al compás de la libertad y el progreso.

Ángel Fdez. de Marco.