Blogia

CÁLCULOS DEL AIRE

Reino Bimbache

Pieza Alfa                         

 

 

                          Yo sé que estuve aquí

                          desde el alud inmemorial

                          y su espacio indefinido.

                          Yo sé que me nutrí aquí

                          bajo el calostro no saciado

                          por un instinto

                          que yace más allá de la piel

                          y la tierra.

                          Ajeno al tráfago diario,

                          distante del aire

                          que despendren las hojas del tedio,

                          encontré el refugio original

                          de la llama,

                          encontré la cuna de Neptuno,

                          me topé con las agrestísimas

                          paredes de un planeta

                          que, en su estado larvario,

                          aviva el plasma de la vida.

                          Indicios tengo para creer

                          que la realidad herreña

                          no es una palinodia

                          que se gestó al azar;

                          que su existencia es un naipe,

                          por encima del símbolo,

                          que ejerce extraños efectos

                          en la luna.

                          Yo sé que el mar de nubes

                          llega a tu encuentro

                          como lenguaje fértil

                          sin poros de engaño;

                          que el fayal crece

                          sobre los montes saneados

                          de la avidez.

                          Por encima de la tarde

                          la nata de los cúmulos

                          canta silencios,

                          baila añejos folclores,

                          ofrece respiro

                          a los remolinos sin montura.

                          Yo sé que estuve aquí.

                          Los miradores del alma

                          te dirigen hacia la válvula mitral

                          de un conjuro amado.

 

 

Álibe

 

 

 

Reino Bimbache

Reino Bimbache

 

 

 

Pieza Beta

 

 

                          Entre la presencia y la ausencia,

                          el todo y la nada;

                          queda tanto, queda tan poco.

                          El mar de nubes

                          hilando reconciliaciones,

                          mucílagos;

                          brezos que adormecen

                          la reliquia de tus pasos;

                          la sagrada aspereza del jable

                          al aminorar el corazón;

                          la lava o la saliva

                          fosilizada por la luna.

                          Salitres, tuneras y sanjoras

                          extraídas de la gaveta

                          de los tiempos.

 

 

Junio de 2017.  Macaronesia, Ínsula del Meridiano.

Álibe


El Libro de la armonía.

El Libro de la armonía.

 

C

Apaga la luz de la casa, si quieres contemplar las estrellas

V. Shakty-bur

 

 

El Libro de la armonía  recala en la Morada de Álibe, con brillo, con júbilo apaciguado, con agradecimientos notables hacia su autor: Vimu Shakty-bur. En su brevísimo contenido se apilan aforismos, sentencias, frases, micro cápsulas filosóficas que encierran y ofrecen, como dádivas al mar, perlas que ejemplifican el contacto con un humanismo trascendente, mitológico, indagador.

Sus fuentes de inspiración son diversas: rezuma ecos orientalistas que nos recuerda al vibrante y lacónico Tao Te Ching, los códigos éticos cristianos asoman sin pudor por el minúsculo volumen junto a máximas donde el escritor -buen remedo de experiencias y conocimientos eclécticos— expone con pericia y sencillez.

Éste es uno  de los nueves títulos que nuestro creador ha recopilado en la obra completa denominada Los Libros de la Unidad, y, que se caracterizan, por abarcar el ambicioso proyecto de unificar metafísica, vivencias, experiencias y estudios ontológicos que ha labrado, pergeñado en el transcurso de toda una vida.

Cordial lector, tiene la fortuna de encontrar en la pulpa de ésta fruta, el sabor vitaminado de unos textos reducidos en tamaño pero amplios y saludables en resonancias y virtuosas oquedades.

Sólo nos queda, respirar junto a Vimu, su jardín tornasoleado por la lluvia y el sol.

 

 

Álibe.

Extraído de Paraje a la eternidad. 2017.

 

El embalse de Beleña

El embalse de Beleña

 

Han pasado unos días de la última incursión pedestre y la satisfacción asoma, todavía, de oreja a oreja. Prueba de ello son las constantes visitas a las fotografías tomadas, mi predisposición a la escritura creativa junto a un afán por documentar y acaparar cada área descubierta. El embalse de Beleña bien merece conocerse y cantar sus espectaculares atributos.

Sus aguas, enmarcadas en unos paisajes que bien podrían ubicarse en latitudes nórdicas, adormilan la conciencia. Gran parte del escenario natural donde permanecen está cubierto por imponentes y abundantísimas coníferas; por lo visto  ni mucho menos son autóctonas del lugar consiguiendo enflaquecer protagonismo a las especies oriundas como robles, encinas y jaras.

La Mancomunidad de Aguas del Sorbe goza de unos afeites singulares, originales en la provincia de Guadalajara: santo y seña de devoción a la que impongo, desde hace meses, un seguimiento casi litúrgico.

De nuevo algunas localidades liliputienses salpican con brillo la ruta del caminante; de nuevo, y, agradecido, una grácil fémina aviva el impulso vital del merodeador de senderos para aliviar la fatiga y dulcificar el rictus del día; de nuevo las ganas de ensoñación se multiplican como las plantas aromáticas que parecen mantenerse alerta ante nuestra tropa carpetovetónica, tan poco dada al silencio y al traje de la discreción.

Ésta primavera me alzó en sus brazos con amplitud. Me dignifica con las amistades medusianas, me levanta los párpados con los proyectos literarios para acabar regalándome bocanadas de energía, nada cuestionable, con encuentros paisajísticos de altísimo valor.

Espero que nadie ose zarandear mi pequeña burbuja de placidez.  

 

 

Álibe

 

Extraído de la obra en prosa Pasaje a la eternidad

                          No hay preguntas

                          Ni raíces dolorosas

                          Que germinan de mi asiento

                          El viento constante maulla

                          Mientras las retamas

                          Ensalzan sus encajes de fiesta

                          Hoy nos solazamos

                          Bajo centenarias bardas

                          Que pugnan contra la ruina

                          Leo en voz alta a Sun Tzu

                          En formación los olivos

                          Me rinden tributo

                          En señal de cortesía

                          Hormigas con alas

                          Vadean

                          Sin pudor

                          Por el surco de la libertad

 

 Álibe

 

Abril de 2017.  Entre Aranjuez y Ontígola bajo la acogedora sombra de un almendro en su apogeo primaveral. 

Pasaje a la eternidad

Pasaje a la eternidad

Son fechas ajetreadas. A las reiniciadas consultas médicas se añaden los compromisos variados que debo lidiar, lo más acertadamente posible, en las próximas jornadas. Por encima de las actividades prosaicas que se asoman a la cabecera de la memoria, aún se mantiene en ella la estelar incursión efectuada el fin de semana por tierras alcarreñas. Y, desde luego, sin temor a la confusión, puedo asegurar que permanecerá conmigo mucho tiempo tan maravilloso recuerdo. Existen varios motivos muy fundamentados para expresarme tan categórico. 

 Para comenzar es la primera vez que contrato los servicios de la afamada agencia de viajes Arawak, y el resultado no pudo ser más óptimo. Se nota a la legua su experiencia, profesionalidad, su buena disposición con el cliente —cada vez más exigente en éstos tiempos de supuesto repunte económico— con una amplia gama de ofertas de rutas de múltiple formato 

Luego, otra causa de satisfacción fue el escenario elegido: la célebre y a la vez tan solitaria Alcarria. Es un escenario de ensueño; un territorio destinado a abrir los conductos emociones de cualquier alma sensible, curiosa, indómita que desee profanar el corazón de un espacio cubierto por el color de la autenticidad. Estrenar la primavera en éstos pagos ofrece vida, una nueva reconciliación (y no una más) con los pálpitos personales de cada cuál; supone abrir una frontera con la dimensión imperecedera del gozo con todavía el color de la esperanza, despuntando en un lento pero constante resurgir.  La ruta pedestre se inició en la pedanía de Ruguilla, perteneciente al municipio de Cifuentes, y ya, desde ese instante, llegó el influjo casi súbito de la fascinación. En tan sólo unos pasos, desde un ángulo de acceso a la aldea, se pudo contemplar su espigada torre del reloj junto a  las fachadas sobrias y recias ahumadas de un silencio pletórico y solemne; la Ermita de la Soledad, que, haciendo uso del apelativo, parece guarecerse en un esquinado aunque su orgullosa y atractiva estampa no consiga escabullirse de mi vista. Su planta y aspecto me seducen a las primeras de cambio. A posteriori, con el desarrollo de la expedición, vendrán la toma de contacto con angostísimos senderos, lomas fecundas de frescor y humedad, barrancos, una pléyade de plantas aromáticas, arboledas, rincones boscosos,  vestigios pétreos;  terrenos llanos, irregulares, escarpados que acompañan nuestra andadura en fila india, al modo de víbora con tendencia al zigzagueo. De todo el periplo destacaría sobre todo: las Tetas de Viana («son muchos los que las ven, muy pocos los que las maman»), las vistas panorámicas desde las incipientes alturas que cruzamos a ritmo de émulo de explorador; y las aldeas de Sotoca de Tajo y Huetos, ésta última centro de avituallamiento de la cuadrilla del día. 

Para concluir la exposición no puedo omitir la presencia y encuentro con Julia: una muchacha risueña, excelente conversadora, con una predisposición al conocimiento extraordinaria. Fue como un soplo refulgente que llegó para colocar una prolongada sonrisa a la aureola bondadosa del día; un aliento dulce y purificador en la platea de una jornada divina, catártica, tan necesaria… 

 

 

Álibe.


  

  

La danza de la memoria

La danza de la memoria

Pasaje a la eternidad

Hoy por la tarde se antoja contemplar un partido ciertamente prometedor. El Atlético de Madrid, a las 21:00 horas, en su partido inaugural desde el Vicente Calderón, abre el fuego copero de los equipos españoles en Europa ésta nueva temporada.
Juanjo, sobre las 19:30 horas, con atuendo deportivo, inmaculado y con aires risueños, conversa sobre temas jocosos referidos al sexo duro recurriendo a una amplia variedad de matices. Sin demasiadas pretensiones, Javi, se convierte en el centro de la diana de nuestros dimes y diretes; y aunque cueste creerlo, sale bien parado de todo el embrollo de chismes allí vertidos.
Mañana miércoles debo planificar el viaje a Madrid. No se me debe olvidar llamar a Tomás por la mañana, bien temprano, para acordar con sencillez sitio y hora. Supongo que el lugar de la cita será en Zurbarán -sede del Registro de la Propiedad Intelectual- donde Alberto y yo esperaremos larga cola para tramitar el ingreso en depósito del libro en ciernes.
Luego, marcharemos a tomar una copichuela hasta bien pasado el mediodía, dejando al destroyer en casita a buen recaudo. Quizás comamos algo rápido por la zona centro —con preferencia en las postrimerías de la Gran Vía— y, de allí, encaminaremos los pasos hacia las librerías habituales hojeando, revisando, examinando concienzudamente todo aquello que se ponga a tiro de vista.
Vagan por mi mente varios títulos que despuntan con fuerza en la intención de compra: el primero, un ensayo o tratado no muy complejo sobre temática masónica; el segundo, una antología de poesía árabe clásica que pueda estimularme el deleite creativo en composiciones futuras; un tercero podría ser una revista literaria de excelente bouquet y pedigrí como el Urogallo, Anthopos o Revista de Occidente.
Las ganas de acaparar conocimientos y textos, cualquier apunte que incida en el goce por la lectura se multiplican, exponencialmente, dentro de los templos de papel.


(Esbozos de juventud y puntos de fuga). Pasaje a la eternidad. Álibe.

Queja

Queja

¿A quién quieres quejarte tú, corazón? Siempre rehuido 

se tuerce tu camino a través de los humanos

imcomprensibles. Quizás más en vano todavía,

ya que mantiene el rumbo,

mantiene el rumbo hacia el porvenir,

hacia el porvenir perdido.

 

Antes. ¿Te quejabas? ¿Qué era? Caída

baya del júbilo, todavía no madura.

Pero ahora se me parte el árbol de mi júbilo,

se me parte en la tormenta el lento

árbol de mi júbilo.

El más hermoso en mi paisaje

invisible, oh tú, que me hiciste

más perceptible a los ángeles, invisibles.

 

 

Rainer María Rilke

 

 

 

Living in London

Living in London

Aerostación poética medusiana

Bandera de Medusania

Bandera de Medusania

Barba frondosa del viento

Barba frondosa del viento

¿qué me ofreces?

¿A quién encaneces

tras la faz turbia del engaño?

Sabrá la luz

que el aire da profundidad

a la mirada,

a todo vestigio científico,

a cada rincón que dignifica

la racionalidad encorajinada 

del individuo

Cipango

Cipango

Cipango

Luz clarividente

En la sombría esquina

                del mundo

Jerga oriental sometida

a la tecnología de la

                indeterminación

Te miramos

      Te oteamos

           Te recordamos

En la sonrosada, rasgada

Noche de las luciérnagas

Como el aliento amarillo

Que la bondad te donó

 

 

Creación gestada por ÁLIBE en una sesión de LA MÉDULA CONFESA.

 

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

que el agua cristalina en

su seno almacenada se ha

hecho viajera, autoestopista pasiva

en un mundo alucinado, amenazante

de sequías. Tanto va el cántaro

a la fuente que anda mareado y

hay veces que le hago que se

confunda, y no regrese a la 

misma fuente y pierde la orientación.

Bebe, pues, de otros caños, de manera

furtiva... pero al final siempre regresa

al surtidor original.

 

 

Método alibense. 

Ejercicio realizado por ALBERTO en el interior del Bistró-Librería ATENEO bajo la celebración de una sesión de LA MÉDULA CONFESA. 

 

 

Pipa

Pipa

Boquilla de vida ajada
Ganglio de antiguo tumor
Que una vez fue niebla de mis versos
Despierto
Y te veo inerte
Flor de museo
Estufa de eruditos aficionados
Quemas las naves de la noche
Mientras en la mesa se van perdiendo
Las cartas de destino
Te vas pipa
Como una reina barnizada
Por el olvido último de la juventud


David Abad.

10-10-14.

(Método alibense)





Sobre piedras, mitos y fontanarios

Sobre piedras, mitos y fontanarios


FUENTE DE APOLO



Tamaña evocación
sólo puede ser geometría,
clemencia celestial,
fracciones etéreas,
húmeda clorofila
al contacto
con la canalización humana.

Definitivamente
la tierra cree
en promesas como hojas,
chorros de agua
refrescando el triunfo
de la espuma y el limo;
en aquellos afanes
que buscan, con inquina,
el viejo color de la inmortalidad.




ALIBE.

De "ESTIGMA" (Poesía Completa).




Monumentalidad seguntina

Monumentalidad seguntina

Espacio nacido para la formidable degustación de medievalistas o de simples turistas furtivos con claros regustos históricos. Sin conocer a qué categoría pertenezco –ni mucha voluntad por salir de la disquisición -lo primero que consigue cautivarme es su sístole urbana, su núcleo histórico, su capacidad de seducción hacia todo foráneo que incide en penetrar gozoso por su pintoresco entramado de piedra. Sus casas de piedra, las calzadas tan vetustas como gratificantes a la luz y al sentido, los arcos de entrada (donde interactúo con unos jovenzuelos vecinos de la localidad en la hora del comer), sus portales adintelados de canto y guijarro junto a nobles maderas en las puertas medievales conforman una tipología de estilo muy apacible, muy sobria (como fiel villa castellana que se precie).

Climatológicamente hablando la jornada resulta muy agradable. Pese a encontrarnos a mediados del mes de agosto el calor en la localidad es moderado, incluso una sorpresiva y minúscula tormenta añade a mi almuerzo frente al castillo una pincelada de atracción, de misterio, de bendición sugerente en una soledad casi completa. Las vistas que se contemplan desde la base de la ladera que sustenta toda la colosal fortaleza resultan magníficas. Son minutos que los desarrollo bajo el gabán de la observación, con calma y poco pensamiento; el nivel de embelesamiento al final me transporta a épocas pretéritas recreando con los amenazantes nubarrones sobre mi cabeza, en fase de delirio mental poco evitable, ficciones de capa y espada en tiempos de asedios y disputas cristiano musulmanas.

Mi estancia en éste fabuloso centro de La Alcarria serrana es breve, por no decir efímera. La travesía, el trasiego peatonal que desempeño en Sigüenza se resume en unas muy escasas horas con un equipaje mínimo aunque con un entusiasmo de aventuras y descubrimientos como en mis espléndidos años de juventud. Por fortuna la salud y el cuerpo me responden, tras los achaques de salud pasados, y el grado energético del que hago acopio es el suficiente para gozar de un día que sueño con no abandonar en la probeta memorística de mi persona. Qué así sea.

Eraserhead

Eraserhead

ERASERHEAD / Cabeza borradora - 1977. Obra de compleja y dificultosa catalogación. Lynch, en éste primer producto cinematográfico, hilvana y confecciona un mundo poético que se sustenta tras los ambages del sueño y la perturbación. Con una trama desligada de la coherencia, con una concepción metafórica tan rica como críptica, hermética y personal el director estadounidense ofreció al público un título que nació para provocar recelo, incomodidad y que dispone de mecanismos estéticos y narrativos tan sugerentes como molestos e inquietantes. "Eraserhead" goza de tantos prismas como voces críticas que alabaron o vilipendiaron éste metraje fílmico condenado a no pisar el manto de la indiferencia. Les recomiendo que contemplen la pieza desde la baranda más alejada y soterrada de los prejuicios. Asómense a un escenario donde el humo, la niebla, el fogonazo latente de la condición humana recorre las vías más próximas a la órbita del desgarro y la desesperación.