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CÁLCULOS DEL AIRE

                          No hay preguntas

                          Ni raíces dolorosas

                          Que germinan de mi asiento

                          El viento constante maulla

                          Mientras las retamas

                          Ensalzan sus encajes de fiesta

                          Hoy nos solazamos

                          Bajo centenarias bardas

                          Que pugnan contra la ruina

                          Leo en voz alta a Sun Tzu

                          En formación los olivos

                          Me rinden tributo

                          En señal de cortesía

                          Hormigas con alas

                          Vadean

                          Sin pudor

                          Por el surco de la libertad

 

 Álibe

 

Abril de 2017.  Entre Aranjuez y Ontígola bajo la acogedora sombra de un almendro en su apogeo primaveral. 

Pasaje a la eternidad

Pasaje a la eternidad

Son fechas ajetreadas. A las reiniciadas consultas médicas se añaden los compromisos variados que debo lidiar, lo más acertadamente posible, en las próximas jornadas. Por encima de las actividades prosaicas que se asoman a la cabecera de la memoria, aún se mantiene en ella la estelar incursión efectuada el fin de semana por tierras alcarreñas. Y, desde luego, sin temor a la confusión, puedo asegurar que permanecerá conmigo mucho tiempo tan maravilloso recuerdo. Existen varios motivos muy fundamentados para expresarme tan categórico. 

 Para comenzar es la primera vez que contrato los servicios de la afamada agencia de viajes Arawak, y el resultado no pudo ser más óptimo. Se nota a la legua su experiencia, profesionalidad, su buena disposición con el cliente —cada vez más exigente en éstos tiempos de supuesto repunte económico— con una amplia gama de ofertas de rutas de múltiple formato 

Luego, otra causa de satisfacción fue el escenario elegido: la célebre y a la vez tan solitaria Alcarria. Es un escenario de ensueño; un territorio destinado a abrir los conductos emociones de cualquier alma sensible, curiosa, indómita que desee profanar el corazón de un espacio cubierto por el color de la autenticidad. Estrenar la primavera en éstos pagos ofrece vida, una nueva reconciliación (y no una más) con los pálpitos personales de cada cuál; supone abrir una frontera con la dimensión imperecedera del gozo con todavía el color de la esperanza, despuntando en un lento pero constante resurgir.  La ruta pedestre se inició en la pedanía de Ruguilla, perteneciente al municipio de Cifuentes, y ya, desde ese instante, llegó el influjo casi súbito de la fascinación. En tan sólo unos pasos, desde un ángulo de acceso a la aldea, se pudo contemplar su espigada torre del reloj junto a  las fachadas sobrias y recias ahumadas de un silencio pletórico y solemne; la Ermita de la Soledad, que, haciendo uso del apelativo, parece guarecerse en un esquinado aunque su orgullosa y atractiva estampa no consiga escabullirse de mi vista. Su planta y aspecto me seducen a las primeras de cambio. A posteriori, con el desarrollo de la expedición, vendrán la toma de contacto con angostísimos senderos, lomas fecundas de frescor y humedad, barrancos, una pléyade de plantas aromáticas, arboledas, rincones boscosos,  vestigios pétreos;  terrenos llanos, irregulares, escarpados que acompañan nuestra andadura en fila india, al modo de víbora con tendencia al zigzagueo. De todo el periplo destacaría sobre todo: las Tetas de Viana («son muchos los que las ven, muy pocos los que las maman»), las vistas panorámicas desde las incipientes alturas que cruzamos a ritmo de émulo de explorador; y las aldeas de Sotoca de Tajo y Huetos, ésta última centro de avituallamiento de la cuadrilla del día. 

Para concluir la exposición no puedo omitir la presencia y encuentro con Julia: una muchacha risueña, excelente conversadora, con una predisposición al conocimiento extraordinaria. Fue como un soplo refulgente que llegó para colocar una prolongada sonrisa a la aureola bondadosa del día; un aliento dulce y purificador en la platea de una jornada divina, catártica, tan necesaria… 

 

 

Álibe.


  

  

La danza de la memoria

La danza de la memoria

Pasaje a la eternidad

Hoy por la tarde se antoja contemplar un partido ciertamente prometedor. El Atlético de Madrid, a las 21:00 horas, en su partido inaugural desde el Vicente Calderón, abre el fuego copero de los equipos españoles en Europa ésta nueva temporada.
Juanjo, sobre las 19:30 horas, con atuendo deportivo, inmaculado y con aires risueños, conversa sobre temas jocosos referidos al sexo duro recurriendo a una amplia variedad de matices. Sin demasiadas pretensiones, Javi, se convierte en el centro de la diana de nuestros dimes y diretes; y aunque cueste creerlo, sale bien parado de todo el embrollo de chismes allí vertidos.
Mañana miércoles debo planificar el viaje a Madrid. No se me debe olvidar llamar a Tomás por la mañana, bien temprano, para acordar con sencillez sitio y hora. Supongo que el lugar de la cita será en Zurbarán -sede del Registro de la Propiedad Intelectual- donde Alberto y yo esperaremos larga cola para tramitar el ingreso en depósito del libro en ciernes.
Luego, marcharemos a tomar una copichuela hasta bien pasado el mediodía, dejando al destroyer en casita a buen recaudo. Quizás comamos algo rápido por la zona centro —con preferencia en las postrimerías de la Gran Vía— y, de allí, encaminaremos los pasos hacia las librerías habituales hojeando, revisando, examinando concienzudamente todo aquello que se ponga a tiro de vista.
Vagan por mi mente varios títulos que despuntan con fuerza en la intención de compra: el primero, un ensayo o tratado no muy complejo sobre temática masónica; el segundo, una antología de poesía árabe clásica que pueda estimularme el deleite creativo en composiciones futuras; un tercero podría ser una revista literaria de excelente bouquet y pedigrí como el Urogallo, Anthopos o Revista de Occidente.
Las ganas de acaparar conocimientos y textos, cualquier apunte que incida en el goce por la lectura se multiplican, exponencialmente, dentro de los templos de papel.


(Esbozos de juventud y puntos de fuga). Pasaje a la eternidad. Álibe.

Queja

Queja

¿A quién quieres quejarte tú, corazón? Siempre rehuido 

se tuerce tu camino a través de los humanos

imcomprensibles. Quizás más en vano todavía,

ya que mantiene el rumbo,

mantiene el rumbo hacia el porvenir,

hacia el porvenir perdido.

 

Antes. ¿Te quejabas? ¿Qué era? Caída

baya del júbilo, todavía no madura.

Pero ahora se me parte el árbol de mi júbilo,

se me parte en la tormenta el lento

árbol de mi júbilo.

El más hermoso en mi paisaje

invisible, oh tú, que me hiciste

más perceptible a los ángeles, invisibles.

 

 

Rainer María Rilke

 

 

 

Living in London

Living in London

Aerostación poética medusiana

Bandera de Medusania

Bandera de Medusania

Barba frondosa del viento

Barba frondosa del viento

¿qué me ofreces?

¿A quién encaneces

tras la faz turbia del engaño?

Sabrá la luz

que el aire da profundidad

a la mirada,

a todo vestigio científico,

a cada rincón que dignifica

la racionalidad encorajinada 

del individuo

Cipango

Cipango

Cipango

Luz clarividente

En la sombría esquina

                del mundo

Jerga oriental sometida

a la tecnología de la

                indeterminación

Te miramos

      Te oteamos

           Te recordamos

En la sonrosada, rasgada

Noche de las luciérnagas

Como el aliento amarillo

Que la bondad te donó

 

 

Creación gestada por ÁLIBE en una sesión de LA MÉDULA CONFESA.

 

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

que el agua cristalina en

su seno almacenada se ha

hecho viajera, autoestopista pasiva

en un mundo alucinado, amenazante

de sequías. Tanto va el cántaro

a la fuente que anda mareado y

hay veces que le hago que se

confunda, y no regrese a la 

misma fuente y pierde la orientación.

Bebe, pues, de otros caños, de manera

furtiva... pero al final siempre regresa

al surtidor original.

 

 

Método alibense. 

Ejercicio realizado por ALBERTO en el interior del Bistró-Librería ATENEO bajo la celebración de una sesión de LA MÉDULA CONFESA. 

 

 

Pipa

Pipa

Boquilla de vida ajada
Ganglio de antiguo tumor
Que una vez fue niebla de mis versos
Despierto
Y te veo inerte
Flor de museo
Estufa de eruditos aficionados
Quemas las naves de la noche
Mientras en la mesa se van perdiendo
Las cartas de destino
Te vas pipa
Como una reina barnizada
Por el olvido último de la juventud


David Abad.

10-10-14.

(Método alibense)





Sobre piedras, mitos y fontanarios

Sobre piedras, mitos y fontanarios


FUENTE DE APOLO



Tamaña evocación
sólo puede ser geometría,
clemencia celestial,
fracciones etéreas,
húmeda clorofila
al contacto
con la canalización humana.

Definitivamente
la tierra cree
en promesas como hojas,
chorros de agua
refrescando el triunfo
de la espuma y el limo;
en aquellos afanes
que buscan, con inquina,
el viejo color de la inmortalidad.




ALIBE.

De "ESTIGMA" (Poesía Completa).




Monumentalidad seguntina

Monumentalidad seguntina

Espacio nacido para la formidable degustación de medievalistas o de simples turistas furtivos con claros regustos históricos. Sin conocer a qué categoría pertenezco –ni mucha voluntad por salir de la disquisición -lo primero que consigue cautivarme es su sístole urbana, su núcleo histórico, su capacidad de seducción hacia todo foráneo que incide en penetrar gozoso por su pintoresco entramado de piedra. Sus casas de piedra, las calzadas tan vetustas como gratificantes a la luz y al sentido, los arcos de entrada (donde interactúo con unos jovenzuelos vecinos de la localidad en la hora del comer), sus portales adintelados de canto y guijarro junto a nobles maderas en las puertas medievales conforman una tipología de estilo muy apacible, muy sobria (como fiel villa castellana que se precie).

Climatológicamente hablando la jornada resulta muy agradable. Pese a encontrarnos a mediados del mes de agosto el calor en la localidad es moderado, incluso una sorpresiva y minúscula tormenta añade a mi almuerzo frente al castillo una pincelada de atracción, de misterio, de bendición sugerente en una soledad casi completa. Las vistas que se contemplan desde la base de la ladera que sustenta toda la colosal fortaleza resultan magníficas. Son minutos que los desarrollo bajo el gabán de la observación, con calma y poco pensamiento; el nivel de embelesamiento al final me transporta a épocas pretéritas recreando con los amenazantes nubarrones sobre mi cabeza, en fase de delirio mental poco evitable, ficciones de capa y espada en tiempos de asedios y disputas cristiano musulmanas.

Mi estancia en éste fabuloso centro de La Alcarria serrana es breve, por no decir efímera. La travesía, el trasiego peatonal que desempeño en Sigüenza se resume en unas muy escasas horas con un equipaje mínimo aunque con un entusiasmo de aventuras y descubrimientos como en mis espléndidos años de juventud. Por fortuna la salud y el cuerpo me responden, tras los achaques de salud pasados, y el grado energético del que hago acopio es el suficiente para gozar de un día que sueño con no abandonar en la probeta memorística de mi persona. Qué así sea.

Eraserhead

Eraserhead

ERASERHEAD / Cabeza borradora - 1977. Obra de compleja y dificultosa catalogación. Lynch, en éste primer producto cinematográfico, hilvana y confecciona un mundo poético que se sustenta tras los ambages del sueño y la perturbación. Con una trama desligada de la coherencia, con una concepción metafórica tan rica como críptica, hermética y personal el director estadounidense ofreció al público un título que nació para provocar recelo, incomodidad y que dispone de mecanismos estéticos y narrativos tan sugerentes como molestos e inquietantes. "Eraserhead" goza de tantos prismas como voces críticas que alabaron o vilipendiaron éste metraje fílmico condenado a no pisar el manto de la indiferencia. Les recomiendo que contemplen la pieza desde la baranda más alejada y soterrada de los prejuicios. Asómense a un escenario donde el humo, la niebla, el fogonazo latente de la condición humana recorre las vías más próximas a la órbita del desgarro y la desesperación.

Oreja: emoción de juventud.

Oreja: emoción de juventud.

Desde edad juvenil el magnetismo, el impacto que me causó la torre desvencijada de Oreja y aldea fueron considerables. Rebobinando en el archivo de la memoria regresan, a la luz de la actualidad, incursiones nocturnas hacia aquellos parajes en compañía de amigos poetas en una actitud de encuentro y veneración. A pesar del rápido transcurrir del tiempo  éstos pletóricos enclaves continúan alimentándome de historia, de poética,  de pespunte esotérico y, celebro, con grata nostalgia,  que entidades culturales de Aranjuez rescaten del olvido un espacio tan repleto de fascinante simbología.  A continuación, como producto de la idealización ensoñadora de Oreja, un poema gestado por la mente creadora de Alberto Lominchar.  Es una maravilla percibir que aquellas experiencias pudieron nutrir llamas reveladoras, muy longevas de fantasía y amistad.

 

Aurelia en Ruinas

 

                              Atardece:

                         Formas y sonidos se combinan,

                         hacen de esta calma

                         refugio para el visitante.

                         Entre lienzos derruidos,

                         descansan en el tiempo

                         quehaceres y personajes

                         tenues hitos que se hunden

                         en el mar de las leyendas;

                         Aquí,

                         el silencio certifica

                         lo fútil de las batallas,

                         de los esfuerzos,

                         de los imperios,

                         de tanto vano intento de alcanzar significado.

                         En un marco de abandono,

                         tres amigos analizan

                         el paisaje de la historia;

                         Tres poetas que perciben en las sombras

                         el austero murmullo de los días,

                         la silente agonía del olvido.

                         Mirad:

                         Sus sentidos embriagados permanecen

                         cual si captados por el aura

                         de un esplendor ya distante;

                         Pero la noche progresa, y,

                         mientras las brasas del ocaso aún refulgen,

                         el trío de bardos va regresando a sus lares,

                         llevando entre sus recuerdos

                         paz,

                         armonía

                         y reposo:

                         Devolviendo al dios silencio

                         el dominio de esta plaza.

 

 

                         © Alberto Lominchar Pacheco

                         © ERRÁTICO ALBOR 

La retícula ponzoñosa de Reinaldo Arenas

La retícula ponzoñosa de Reinaldo Arenas

 

Mencionar a Reinaldo Arenas equivale a extraer del cajón de los autores universales a un personaje con aristas múltiples, a un referente extraordinario y digno de estudio donde la implicación social y el carácter insurgente contra la privación de derechos se manifiestan en niveles muy claros y rotundos.

El Reinado poeta, narrador, el instigador de causas nobles, el defenestrador de injusticias, el  ferviente homosexual navegó por los intrincados canales de la vida hasta límites poco cercanos para muchos; su actitud atrevida y osada pronto le granjearía grandes enemistades, incluso la oposición y el encarcelamiento por el régimen castrista.

Del hombre de Aguas Claras se pueden extraer muchas razones que le instalan, sin exageración ni ambages etiquetados, en una posición de privilegio en el panorama literario de la región latinoamericana pues es difícil encontrar a alguien con una voz de timbre que colinda con tanto criterio entre el delirio, la añoranza febril, el malditismo espectral y la lucidez de pensamiento. Para mi representa el autor de la demolición; efecto reincidente que perturba, penetra, percusiona y bate los pilares de la mezquindad en un cortejo tan paralelo al orín de la vida, al semen de lo onírico, a la sangre infecta y tanta veces afín al grupo celular de la postración y el abatimiento.

Arenas goza de la virtud de emocionar con el tejido rugoso de los reclamos. Parte de su obra lírica eclosiona como un meteoro calloso que hace encanecer los bríos malvados de la discordia a impulso de salmo, de canto licuado de flor y lápida, de evanescencia y abono de olvido.

Desde la atalaya alibense convido a introducirse por la vía luminosa del outsider. Que no nos importe salir con alguna contusión sobre las llagas del corazón cuando le leamos; nadie nos prometió que cruzar sobre las balaustradas del conocimiento fuese recorrer una bella rosaleda con final feliz.

 

 

Álibe.

Placebo o la necrópolis

(...) una conversación un suceso instantáneo
trivial me provoca ineludiblemente
visitar el camposanto abandonado
el lugar de reunión y reencuentro
entre la existencia terrenal y el espacio
desconocido entre el mundo subterráneo
maldito de estalactitas marginales
y el de la cosmogonía de luces en ciclos
ondulatorios de voz cuando amanece sin más
el deseo vomita coágulos de hiel enredándose
en el desahogo de la pasión y en el profundo
estado del conocimiento destructivo
y de la experiencia adulterada emulando
el triste y despiadado sepelio de nuestra sombra
opaca vestida de oropel verde que roba
corazones hígados pulmones estómagos agrietados
al mejor postor como siempre
desde el ofrecimiento de la tortura más grata
hasta la grabación cerebral del último suspiro
de la niña de tres brazos de ojos luciferinos
desde la ingesta de aire piel y carne impura
hasta la del último reducto de polvo óseo
plantado en las piedras de lápidas ahogadas
y desde que pronuncié la palabra execrable
gritaré al azar:
- ¡Por fin noté su presencia!
Y cuando levante los brazos al aire
mirando al horizonte indolente
callaré y oprimiré mis latidos ciegamente
en el silencio de la noche las nuevas máscaras
deformes ocultan sus rostros impávidos
los movimientos frágiles del aire lucen gozosos
el entusiasmo contenido en el umbtal
de la razón.

Poema dedicado a Mazinger Z

Poema dedicado a Mazinger Z

Corazón de infancia
Héroe de chapa
Holganza de tardes sin sol
Delirio de niño debajo de la mesa
Escondiendo complejos
Tras tus puños de algodón armado.



Autor lírico: David Abad.
Dibujante: Álibe.


Ejercicio poético realizado en La Morada de Álibe bajo el método medusiano de La Fragua de las Letras.

Viajero, caminante del día y de la noche. Con el peligro y los malos encuentros has de luchar. Mujeres que envenenan tu vida, bestias que devoran tu mundo, que derraman tu sangre en el camino.

 

Magalí Krall.