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CÁLCULOS DEL AIRE

"Médicos sí, sanidad no"

"Médicos sí, sanidad no"

¿Hay derecho a lo que nos están haciendo tanto a médicos y demás personal como a pacientes?
De sobra es bien conocida la situación de los servicios de urgencias de los grandes hospitales, pues aun así los responsables sean quienes sean no hacen nada para evitar este caos que nos encontramos cada día en los hospitales y que conlleva a las múltiples broncas y peleas entre personal y pacientes o familiares.
¡La sanidad va bien! ¿pero para quién? para quien puede pagarla y puede permitirse coger un avión e irse a E.E.U.U. y gastarse unos cuantos millones para que le atiendan en pocas horas y en casos graves salvarle la vida. Estamos llegando a una situación que está a punto de estallar y los responsables no hacen nada, les damos igual los médicos y los pacientes, no les importa que nos estemos peleando cada día entre nosotros en la urgencia y mientras ellos escondidos y bien resguardados.
Cada día vivimos la siguiente situación: nos avisan al médico de guardia porque ha llegado a la urgencia un paciente que por la sintomatología que presenta pertenece a nuestra especialidad; resulta que estamos ocupados viendo a otros pacientes por los que nos han avisado antes de otras plantas. Cuando llegamos a la urgencia nos espera la típica bronca del paciente o familiar porque lleva horas esperando a ser visto por el médico. Ello provoca un estado de tensión entre médico y paciente que hace que la relación médico-paciente desde el principio se rompa. Se empieza perdiendo el respeto al profesional diciéndole que no tiene vergüenza por ver al paciente al cabo de tanto tiempo, que debería estar ahí desde que entra porque para eso le pago (la típica frase). La gente no sabe que durante las guardias estamos trabajando de 24 a 30 horas seguidas, malcomiendo y en la mayor parte de los casos sin poder dormir y sin tener después días de descanso para compensar; viendo pacientes muchos de ellos con enfermedades importantes y que requieren ser valorados por un médico en plenas condiciones físicas y mentales de descanso. ¡Cómo no va a haber errores! Cualquiera en esas condiciones se equivoca, y encima teniendo en cuenta que en muchas ocasiones no podemos pedir las pruebas que consideramos necesarias para llegar a un diagnóstico correcto y por tanto el mejor tratamiento posible. ¿No dicen que no es conveniente conducir más de dos horas seguidas? Entonces por qué nos obligan a trabajar tantas horas y jugar muchas veces con la vida de las personas. Acaso aquí no cuentan estas vidas, y solo cuentan las vidas evitables por accidentes de tráfico que son las que se llevan tanto dinero que impiden a muchos tener sueldos millonarios, pero claro como salvar a una persona en un hospital no reporta beneficio a los “gordos”, pues no se invierte en ello. No tenemos libertad para ejercer como dice realmente la medicina sino que ejercemos con los pocos recursos que la administración nos deja después de haberse llevado ingentes cantidades de dinero para otros menesteres y tonterías, entre ellos el gran sueldo de muchos “gordos” que se reparten el pastel, y mientras médicos y pacientes a discutir.
El paciente o familiar se queja muchas veces y con razón del trato que le da el médico, injustificable en muchas ocasiones, pero en muchas otras es por culpa de la situación de esclavitud a la que nos tienen sometidos. Imagínense ustedes trabajando todas esas horas sin parar recorriendo el hospital de cabo a rabo y peleando o discutiendo dialécticamente con pacientes y familiares, como comprenderán llegamos a un punto de tanto estrés que involuntariamente creamos un escudo para no salir malparados psicológicamente pero no es que queramos dar mal trato al paciente, ni mucho menos; es como si le pedimos a una persona que ha estado secuestrada unos meses que tras su liberación se comporte como si nada hubiera pasado, guardando las distancias claro.
Simplemente les pedimos por favor que cuando estén en urgencias y vean que tardan horas en ser vistos por un médico no es por culpa nuestra, sino de la buena o mala política del gobernante de turno, y que en vez de pelearnos entre nosotros vayan a atención al paciente y pongan todas las quejas del mundo que sean necesarias a ver si de una vez por todas dicha oficina revienta y se le despierta a algún dirigente la moral o la conciencia si es que la tiene. De esa forma al profesional no le va a pasar nada y así nos evitamos broncas y peleas innecesarias que no nos merecemos ni unos ni otros, y cuyos responsables están bien escondidos sin dar la cara y sin asumir su responsabilidad y delegando en nosotros responsabilidades y funciones que en la mayoría de los casos les puedo asegurar no nos corresponden a los que estamos en la urgencia dando la cara. Por favor no nos reprochen la tardanza que sufren hasta que son vistos por un médico, no es culpa nuestra de verdad; no podemos hacer veinte cosas a la vez ni tenemos el don de estar en dos sitios al mismo tiempo; también somos personas con nuestros problemas y sentimientos y es bastante duro ir a trabajar para discutir. Por favor, quéjense pero no contra nosotros, pues estamos a su lado, sino a atención al paciente, a dirección, a los políticos o contra quien consideren necesario, pues nosotros por más que nos quejamos no nos hacen ni caso. Gracias.
Esto es un ejemplo más de que España va bien, o ¿va mal?

Dr. Martín-Rubio

El fantasma de la ópera

El fantasma de la ópera

Quien, sin tener nada de fantasma,
no deja de ser, como Eric,
un ángel de la música.
Con el mayor afecto,

Gaston Leroux

Con esta dedicatoria a su buen amigo Jo comienza Gaston Leroux lo que sería su obra de mayor relieve y la que le llevaría a posteriori a convertirse en uno de los grandes del misterio. Y es que es verdad, quien de nosotros, sin posiblemente tener nada de fantasma, no deja de ser como ese pobre desdichado que maquillara tan bien su creador, un ángel de la música, un ángel que en el fondo buscaba lo que todos, el amor.
Magnífica obra llevada a la pantalla en numerosas ocasiones, no dejará insatisfecho a quien la lea y se introduzca por entre las bambalinas de la ópera de París, dispuesto a encontrarse con el fantasma. Seguramente más conocida por todos por el gran musical al que pusiera notas Andrew Lloyd Webber, esta producción ha traspasado todas las fronteras hasta el punto de ser toda una obra maestra, quizá incluso no tan valorada por muchos como se merece.
Es posible que nuestra vida diaria sea más parecida a la del fantasma que lo que pretenden hacernos ver otras obras o creaciones. ¿Acaso muchas veces no vivimos encerrados en nuestro cuartel general, a la espera de encontrar por fin la obra o llave maestra que nos abra las puertas del amor? Yo creo que sí; por eso nos parecemos al fantasma, porque podemos llegar a sentirnos tristes como él, porque podemos llegar a maquinar como él, porque podemos llegar a matar por amor como él... y porque seguro que en muchas ocasiones nos escondemos tras una máscara como él.
Tanto el musical como las versiones cinematográficas (la última la dirigida por Joel Schumacker) apenas distan argumentalmente de la obra original, confiriendo así a ésta mayor valía, pues de no serlo así, los directores, guionistas,… realizarían mayor número de cambios para ensalzar toda una obra, que ya por sí sola no precisa de ello.
Lea este libro: “El Fantasma De La Ópera” y pongamos a este ladrillo del arte, en la parte que se merece, en la parte más alta del muro, ¡quizás, con suerte allí arriba se encuentre con el fantasma!

Dr. Martín-Rubio

Las ciudades invisibles

Las ciudades invisibles

Obra curiosa, compleja de clasificar, agudísima e interesante la que el autor Italo Calvino tiene la gentileza de ofrecernos en "Las ciudades invisibles".
Con una óptica humanista muy lúcida e imaginativa, el escritor italiano logra ubicarnos por un mágico trazado de villas, concomitante a las realizadas por el legendario Polo. A través de extraordinarias descripciones físicas, reminiscencias de esplendores pretéritos, Calvino disecciona la piel de cada rincón, paraje o mobiliario urbano que encuentra en un alarde constante y fantasioso de deseos incumplidos ante las rémoras de la decadencia y declives humanos. Todo orgullo terrenal que observa desde su atalaya, toda volubilidad y ambición que extrae de cada lugar confeccionado por su rico imaginario, y cada instinto de venganza contra los peligros de nuestras actuales sociedades, lo simboliza particularmente con los topónimos femeninos a los que alude en la novela. Al igual que el espíritu de la mujer tan bello e impredecible, tan distante como a la vez próximo a la seductora emoción de los sentidos, las ciudades de Italo transitan entre los espacios poco definidos del paroxismo y los de una realidad transfigurada en ordalías de brillos oníricos. Una pequeña muestra de ello puede percatarse en los parajes de Zobeida, donde la ciudad es fundada por el delirio de unos colonos subyugados al sueño mitológico; de Eutropia donde sus vecinos emigran temporalmente no sólo de municipio sino de hábitos de vida; o de Eusapia o Baucis, entidades cuyos moradores deciden extrapolar sus actividades hacia réplicas exactas bajo tierra y sobre el aire.
Hay un gusto perpetuo de revelación manifiesta de actitudes (algunas sorprendentes, insólitas) y de verdad aderezada por los afeites de la memoria: cumbre final de las pretensiones del individuo de cualquier condición o época. El reclamo de la palabra es aquí la única vía en la que la justicia aspira, junto a la belleza, libertad y progreso, a desbancar a la tiranía de la sinrazón e inconformismo humano.
Utilizando un estilo de expresión sencillo, pero preciosista en ciertos recodos, conciso pero acompañado de matices históricos, la obra no cesa de provocar una neblina sugestiva de alto valor y agradable compañía. A veces estas hechuras discursivas, nutridas a partes similares por el gusto cientificista y poético, llegan a recordar al gran Borges de El Aleph o Ficciones.
Su escaso centenar de páginas representan un universo algorítmico de pasiones y anhelos por los que el alma mortal camina en la penumbrosa existencia.

Ángel Fdez. de Marco

Travesía Edfú-Luxor (Rep. de Egipto)

Travesía   Edfú-Luxor  (Rep. de Egipto)

Jornada agotadora de visitas. Por la mañana, muy temprano, iniciamos el recorrido atracando en la localidad de Edfú. Allí montados en calesas damos testimonio de las míseras condiciones de la población, del estado calamitoso de las calles y, en general, de la sensación de abandono, desidia y suciedad que presiden todos los rincones de este parnaso olvidado de Alá.Nuestro chófer trata de ganarnos la confianza (y sobre todo una sustanciosa propina) a través de sencillas frases de bienvenida en un más que deficiente castellano. Llegamos al final del trayecto: nuestra calesa se detiene en una larguísima caravana dispuesta en fila a las puertas del Templo de la ciudad. Éste se nos presenta colosal, titánico, granítico, después de recorrer un tramo polvoriento atestado de curiosos, como una mole bárbara que mantiene una conservación arquitectónica envidiable. Si retornara a la vida Horus seguro que podría sentirse más que orgulloso con "su santuario particular".
Hacia la tarde tengo el placer de escuchar las amenas charlas del Licenciado Sr. Said en la cafetería del Moon River; fue todo un placer. Innumerables relatos mitológicos corrieron por los oídos de los presentes donde abundantes pensamientos e ideas, ligadas a un hombre con su vasta formación, pudo ofrecer a toda la concurrencia. Sobre las cinco de la tarde parte de los pasajeros se entretienen en cubierta consumiendo te o refrescos, mientras yo formalizo los trámites de nuevas visitas. También tengo la ocasión de conocer al pequeño guía egipcio de ojos vivarachos y a mis dos nuevas compañeras de travesía: ambas catalanas, de constitución corpulenta, con estilo reggae pasado por batidora, y con grandes ansías arqueológicas.
El Templo de Luxor, a la caída de la tarde, me produce una sensación de catarsis extraña,atmosférica, onírica. Las bandadas de aves surcando los cielos mestizados por el crepúsculo, las oraciones islámicas disolviéndose por los minaretes circundando nuestros cuerpos, la incipiente oscuridad esperando entrar en la maraña selvática de columnas y esculturas; todo en un extraño matiz de sosiego y emoción contenida.
Después cena ligera, agridulce, escasa, exótica pero insuficiente y mínima para cubrir parte del gasto energético. A posteriori, antes de regresar al camarote: derviches giróvagos y muchacha rolliza contoneando el palmito ante la buena acogida del respetable.

Desconfianzas

Desconfianzas

¿Habrá olvidado el mar restañar
las volteretas que gesta la brisa,
o la fuga del zepelín
maniatado a la franja del adiós?

¿Podrá sostener esta forma irredenta
los desnudos pies que callan concisos,
la inmensa piel remolcando leyendas
cuyos orígenes fustigaron al sol?

¿Sabrá guarecer su pulso en rebeldía
cuando ruge y timonea retornos,
omisiones salinas de popa,
sutiles veleidades sin bandera mayor?

Difama el mar
porque la paciencia ennegrece.

Dimana la luz
pues tus coordenadas emulsionan
cristales de honor.

Ángel Fdez. de Marco (Álibe). 2005

¿Qué nos está pasando?

¿Qué nos está pasando?

Algo nos debe estar mutando por dentro. No sé de qué se trata exactamente, pero necesito pensar que hay algo diferente en nosotros para poder explicar que ya no nos afecten los atentados como el de Londres.

Hablé con una amiga que vive en Londres después del atentado y una frase suya me hizo temblar: “lo estábamos esperando”. He vuelto a escuchar estas palabras en otros londinenses. No consigo explicarme cómo se puede “esperar” una matanza semejante y no hacer nada. Y una vez que ha sucedido, parece que el siguiente paso es adivinar si el próximo atentado será en Italia o Portugal como si de un juego del Parchís se tratara !!!!!.

¿Será esa pasividad de esperar “a que nos toque” la misma actitud que hace que la vida siga igual como si nada hubiera pasado?, ¿Que no importe el número final de víctimas?, ¿Que nadie obligue a un gobierno a actuar con más celeridad para acortar la agonía de las familias que han sido marcadas esta vez?, ¿Que no se permita derramar una lágrima o mostrar dolor hasta pasado un tiempo de la tragedia para demostrar la dignidad de un pueblo?

Agradezco la sensibilidad o sensatez de quien ha prohibido difundir imágenes sangrientas para que la secta que ha planeado todo esto no se regodee con el espectáculo, pero tiene que haber un término medio entre evitar mostrar el horror y actuar como si nada hubiera pasado.

Leí la biografía de Atta, el líder de los suicidas que atentaron el 11S contra NY. Tenía la esperanza de entender cómo una persona culta, joven, sana (al menos físicamente), con estudios, sin una vida marcada por la tragedia, podía haber pasado los últimos años de su vida preparándose para matar el mayor número de personas posibles. No encontré ninguna respuesta que me aliviara, y ahora llega la confirmación de que hay más individuos que llevan una vida normal, que durante las 24h del día ejercen de profesores, buenos hijos, padres y esposos, hasta que reciben una orden mística que les hace abandonar lo terrenal sabiendo que van a destrozar a su propia familia y a todos aquellos que cometan el triste error de estar cerca de ellos en su particular viaje al paraíso Coránico.

Espero que algo nos esté pasando. Espero y necesito pensar que esto es una absurda moda emocional. No me conformo con que el aumento de la violencia adormezca mi alma, quiero que mi alma me duela, se queje, grite, patalee contra todo esto. Necesito sentir que todavía soy humana.

Mar Cuadrado. 2005

Esmeralda Serranía

Esmeralda Serranía

Milagro eres del día
bajo tono y silencio,
la reliquia vedada
a los malos acordes.

Verde en verde conspiras
ante mástiles de brea
que regresan gimiendo
como nobles abrazos
delatantes del hombre.

Es trazado el momento
donde caes sin las manos
en vergel de materia:
homenaje indultado
con ungüentos en flor.

Es la rueda que frena
la que ya olvido tiene
cuando la razón verdea
sobre alturas sinfónicas
que alabamos sin hiel.

No querrá el tiempo fuga
mientras sombras y helechos,
mientras rápidos libres
profeticen hechizos,
hendiduras astrales.

Que si quema tu nombre
es a causa del hielo
que encapota tu sangre.

Gestación o pureza.

Ángel Fdez. de Marco (Álibe). 2005

Esencias II

Esencias II

"Los errores ajenos proporcionan los medios para decubrir la verdad."
John Selden (1584-1654); político, jurista y orientalista inglés.

"Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece."
Eurípides (480-406 a.c.); poeta trágico griego.

"La memoria es el centinela del cerebro."
William Shakespeare (1564-1616). Poeta y dramaturgo inglés.

"Nada parece tan verdadero que no pueda parecer falso."
Michel de Montaigne (1533- 1592). Pensador francés.

Las Piedras del Aire

Las Piedras del Aire

Habéis olvidado el aire.
Decís que somos tierra, tierra, tierra,
y olvidasteis el aire.
Yo reclamo la eterna transparencia.
Nuestra porción de aire
en la creación del hombre.

Exijo que os miréis nuevamente desnudos,
y en cada poro abráis una rosa del aire.
Que la tierra fue el puente, pero el aire es el viaje.
Que la tierra no duerme, pero el aire no muere.
La desnudez también es ultraje del aire:
debajo de la piel hay incendios y lágrimas;
debajo de la piel la tierra es una lámpara.

El aire está esperando que la tierra se muera
para arrancaros todas las estrellas del alma,
y uno a uno los puentes de cristal que llamáis
memoria o esperanza. Y decirnos: aquí
fuisteis fundados. Los alientos de Dios
y del tiempo os amaron. Sois móviles
y eternos, dúctiles, insondables,
inapresables, rápidos como espejos de escarcha,
porque el aire es el fuego de todas las palabras.

Mirad la transparencia como madre del alma.

Laureano Albán. De Todas las piedras del Muro. Alfil Publishing Ltd. 1988

Llanto por Semira Adamu

Llanto por Semira Adamu

"Sé lo que estás pensando", que saldrás impune de tus malas acciones, como siempre. No te da miedo la cárcel porque nunca la pisarás, eres demasiado listo para pagar por tus crímenes. Además, tus víctimas no son importantes. ¡Mírame! Una deportada, soy menos que un insecto para ti, alguien sin derechos. Puedes abusar de gente como yo porque somos invisibles. Me has golpeado, apaleado una y otra vez para que firme mi vuelta y suba a ese avión. Te molesta mi lucha por una vida mejor. Me gritas en un idioma que no entiendo. No soportas ver mi cara ni escuchar mi llanto, te repugno,soy basura y debes hacerme callar. Me cubres el rostro para ocultar tu crimen. Yo sé que no soy una criminal, no he hecho nada malo y a pesar de eso me tratas peor que a una asesina. Sabes que no pagarás por esto, no está ocurriendo, nadie te detendrá. Drogada, me subes al avión, empujas mi cuerpo dolorido al asiento y caigo como un animal enfermo, me levanto, canto una última nota pidiendo socorro, sé que no llegaré viva a mi tierra, lo he visto en tus ojos. Nadie me ayuda, el mundo ha enmudecido y se ha vuelto ciego. Al final, mi cabeza contra la almohada y tus manos oprimiéndola con fuerza. Intento luchar,quiero vivir pero estoy demasiado abatida, ha sido un día muy largo. Creo que es mejor que me deje ir, la muerte será mi venganza. Esta vez tendrás que rendir puertas.

Carmen Mangue. 2005

¡Saludos, aeronauta!

¡Saludos, aeronauta! Han pasado ya tres meses desde que irrumpió, silenciosamente, esta nueva capa atmosférica. Su pretensión continua siendo la de purificar de elementos nocivos el firmamento inabordable que nos rodea. Como en todo fenómeno inédito es imprescindible contar con la presencia de nuevos recursos, tripulantes y colaboradores que voluntariamente decidan brujulear por los márgenes del pensamiento social, la creación literaria, la virtud poética.
Si dispones de inquietud exploradora, si no te arrugas ante el riesgo de la palabra, si la emoción y el compromiso trascendental te acompaña, aquí dispondrás del vehículo idóneo para navegar entre recalmas y turbulencias.

Helena Valle Rodrigo

Nace en Madrid en 1962. Realizó estudios de naturismo y terapias naturales, así como de diseño gráfico. Ha publicado poemas en revistas como Trazos Literarios y Aguamarina. Ha realizado talleres de escritura creativa como el del Centro Maestro Alonso. En la actualidad es miembro integrante del Taller de Poesía Trascendentalista, delegado y dirigido en España por Montserrat Doucet.

Turbaciones

Turbaciones

¿Quién supo anidar
sobre las lesivas brasas de la tormenta?

Tal vez la cordura austral
que arreció desde confines de carmín,
es posible que nuevos cirros
descifrando grafías
cuando el bimotor subsistió
al óxido de la floresta.

La paloma, ¡efectivamente!
La paloma azul que arrullé un día
entre canopes y cuarcitas.

Toda una serie de factores,
inmiscuidos,
en el baldaquino de los sueños.

Ángel Fdez. De Marco (Álibe). 2005

Perturbations

Who knew to nest
on harmful live coals of the storm?

Perhaps the austral prudence
that it got worse from borders of carmine,
is possible that new cirrus
deciphering characters
when the twin-engine plane subsisted
to oxide of the florest.

The dove, indeed !
the blue dove which I sang to sleep a day
between canopes and quartzites.

All a series of factors,
interfered,
in the baldachin of the dreams.

Ángel Fdez. de Marco (Álibe). 2005

Navacerrada

Navacerrada

De nuevo la vocación viajera regresó a mis fueros para deleite inmemorial y extraordinario. En esta ocasión el punto de destino fue las cercanías del Puerto de Navacerrada, y los tripulantes de la expedición lo compusimos un nutrido grupo de personas madrileñas y pucelanas vinculadas al entorno de Rafa. Hasta aquí todo perfecto, y aún más cuando en el transcurso de las horas se pudo comprobar una algazara permanente en la totalidad de integrantes de esta componenda senderista.
Desde primeras horas de la mañana tuvimos que ponernos en marcha para emprender el recorrido organizado por nuestro avezado guía.
En las inmediaciones de Pza. de Castilla se acordó organizar la primera cita de la mañana (sobre las 8:45 horas), para emprender el viaje a la sierra; allí nos encontramos por primera vez con Matías, Paqui, Esperanza, Virginia y su pareja –disculpen la omisión del nombre; la memoria suele otorgarme más de un apuro últimamente-.
Sin perder tiempo, después de las presentaciones, pusimos motores en marcha camino de las estribaciones serranas con el entusiasmo inoculado en órganos y arterias, con una mediocre verborrea: síntoma inequívoco de las escasas horas de sueño, y con la segura percepción que la jornada prometería un capazo de momentos espléndidos, magníficos, radiantes.
Tras la sinuosidad de la carretera arribamos a lo que podríamos denominar campamento base. En él tuvimos que esperar escasos minutos al grueso del conjunto vallisoletano para comenzar el fascinante periplo que aguardaría durante todo el día.
A partir de ahí describir cada paso, cada perspectiva observada en cada rincón, recodo o travesía resultó ser tarea compleja, poco edificante, en relación al placer generado por la belleza reinante de los parajes descubiertos. Parajes multidimensionales de arboledas de pinos robustos y enhiestos vigilando como centinelas verdes y dispuestos a la emboscada, parajes de helechos jugosos y frescos dispendidos por buena parte de la orografía accidentada de los puntos visitados, y naturaleza de montaña en un espejismo absoluto de hermosura y exuberancia poco habitual a escasos kilómetros de lugares urbanizables, próximos a la metrópoli.
Hasta los nombres de los enclaves guardaban un cierto halo bondadoso y especial con las geografías escarnecidas por nuestras pisadas. Descubrir y permanecer en la Boca del Asno, ascender por la empinada Fuente de La Reina, ser testigo de la presencia del Río Cinco Fuentes, merodear en el seno de la Cabeza de Hierro Mayor, y paralizar la marcha recreando y avituallando el cuerpo, el ánima, la mente en el Canto del Coyote, sirvió para colocar la guinda en este postre naturalista de atractivo superior.
Motivos para congraciarse con la autenticidad espiritual del planeta siempre existen pese a las limitaciones coyunturales del hombre. Desde luego, el pasado Sábado, hubo una poderosísima razón para cumplir con este precepto tan evidente como esencial y justificado.

Ángel Fdez.de Marco

Tu gota de rocío

Tu gota de rocío

Regresa la mañana
¿Qué sinó? Llegó el momento.
Ahora, todo el Universo se refleja
en el rocío púrpura de mi ventana.

Burbujas de espacio en mi memoria,
frescor de límites disueltos,
gotas para eternos presentes.

Una para tí...
Otra para el alquimista de esencias.
Una para mí...
Otra para mi libreta de poemas.
Y cientos para ellos...

¡Qué regresa la mañana!

A nosotros, ya nos lo dijeron.

Helena Valle. 2004

El "no" de la discordia

El "no" de la discordia

La negativa electoral francesa al Tratado Constitucional de la Unión tambalea los pilares europeos. Ésta vez los pronósticos del “NO” se cumplieron en el país vecino provocando una herida sangrante de gravedad en el seno de las instituciones europeas. El pueblo galo, en un amplio porcentaje de participación, da la espalda a la Carta Magna tras una campaña política disputadísima, donde ambos bandos han sacado sus mejores armas para el convencimiento popular hacia una Francia con y sin “normalización estatutaria”.
A pesar de todo y cuánto se veía venir, el "NO" ha conmocionado a la opinión pública del continente. Aunque muchos sondeos apuntasen a la negación y, sobre todo, los partidarios del "SI" aumentaran a última hora, los resultados no pueden dejar indiferente a las instituciones (Parlamento y Consejo), que deberán actuar de urgencia a partir de los comicios.
Los efectos generados desde la República francesa han influido tanto en la sensibilización democrática del resto de países, que la ratificación fracasó nuevamente en los Países Bajos y, posiblemente, como una caída de fichas de dominó, intervenga en decisiones similares en otro puñado de naciones.
Ahora las conjeturas aparecen, se multiplican en un sinfín de interrogantes que se abren. En un primer análisis surgen varios planteamientos que suscitan la reflexión cómo: ¿Nos encontramos los europeístas amenazados ante estos duros reveses sufragiales?
¿Qué vías resolutivas serán tomadas a partir de ahora? ¿Se paralizará el desarrollo electoral? ¿Se modificarán, suprimirán artículos básicos o incluso se podrá llegar a derogar el texto en su total integridad?
Las consecuencias de este rechazo todavía resultan incalculables. Mientras la clase política aún no cesa de mostrar su asombro, la incertidumbre se extiende ampliamente como una mecha de queroseno sobre un reguero de dudosa peligrosidad.
Tantos esfuerzos, tanto activismo corporativo hacia una ampliación cada vez más sólida y homogénea parecen caer en un retroceso, (o en el mejor de los casos en un estado de letargo) nunca previsto años atrás; e incluso en meses anteriores al arranque del referéndum.
¿Será el carácter eminentemente laico del Documento el peor valedor para la ciudadanía francesa y holandesa? ¿Será la dirección de crecimiento hacia geografías del Islam (el caso de Turquía) la que “inpopulariza” al electorado?
¿Será qué la ampliación hacia el Este infunde resquemores, dudas en el eje franco-germano?
Lo que está claro que el ciudadano teme algo cuando rechaza tan abiertamente una propuesta de adhesión cómo la que se le ha servido en este plato frío que es la consulta a urnas.
Esta negativa se presenta como un severo castigo otorgado al escenario gubernamental de una Europa no tan madura, crecida y desarrollada cómo se preveía por los acontecimientos políticos y económicos de los últimos lustros. Cuándo todos hemos visto que la criatura tiraba hacia arriba, cruzaba sin excesivos obstáculos los exámenes a los que se le ha visto sometida, cuando la confianza se había instalado en las mentes de muchos llegó el susto, la turbación, los recelos con un rechazo estridente y destemplado.
Algo no se ha realizado con corrección, algo todavía subyace en la conciencia colectiva de los estados cuando hay excesivas discrepancias de envergadura.
Europa, la nueva Europa estornuda mientras la vieja se resiste a dejar este mundo ya tan lejano a sus principios. Por fortuna la joven rebosa salud y fortaleza suficientes para restañar heridas al compás de la libertad y el progreso.

Ángel Fdez. de Marco.

Maximiano Revilla

Nace en Tabanera de Valdivia (Palencia), en 1962. Actualmente reside en Madrid. Ha colaborado en varios medios escribiendo sobre libros y sobre poesía.
Consonancias de la voz, su primer libro, ofrece una poesía cuidada y rítmica, donde juegan un papel de gran importancia la nostalgia y la imaginación.

Tanto silencio

Tanto silencio

Llenan mi agenda
tantos días negros,
tanta soledad roja.

Tantas sentencias de muerte
caminando del grito a la palabra.

Se mueven dentro de mi agenda
tantos recuadros con apunte.
Tanto silencio. Tantas ausencias.

Maxi Revilla. De Consonancias de la voz. Ediciones Vitrubio (2003).

Sonámbulo Elemental

Sonámbulo Elemental

A veces,
en el hueco desnudo de la noche
despierto,
allá donde la vida
vuelve a iniciarse
en la raíz del sueño.
Atrapo con mis párpados
ese cristal redondo
que forman las tinieblas
cuando duermen.

Tú,
bajo la misma hora,
lejano,
tan lejano que vuelves a la muerte,
a sus dedos de pájaro,
no eres mío.
Giras en tu mundo de cristal neblinoso,
en tu mundo de olvido
donde voces y rostros se confunden
bajo las ventanillas
de algún tren impreciso.
Nunca podré llegar hasta tu sueño,
ni lograré tomarlo con mis dedos
para moldear un rostro,
un paisaje,
un árbol,
algún objeto cotidiano y tibio,
algo nuestro y pequeño,
como el golpe
de la gota de lluvia en la ventana.

Hoy,
como siempre,
tu tren de medianoche
partirá tan lejano, tan brumoso,
doblando
su serpiente de acero
en una inmensa vuelta
sin deseo ni regreso,
y en el andén a sombras
mi voz morirá ahogada
bajo de tu silencio.

Julieta Dobles. De El Peso vivo, Ed. Costa Rica, 3ª edición 1993"

Humedad insomne

Humedad insomne

Me besas desde el fondo
de cristal de la tierra.
Toda tu tierra
sedienta de raíces
sube hasta mí,
mineral de verdades
desde tus besos donde somos vuelo.

Es que quiero subir a la humedad
que nunca duerme, nunca entre tus labios.
Y en tus labios regreso
a ese mundo escondido:
mineral de tu luz
loca de luz conmigo,
amor mío, de sueños verdaderos.

Montserrat Doucet. De Culpable de milagros. Ediciones Vitrubio, 2001.