Blogia

CÁLCULOS DEL AIRE

Julieta Dobles

Ha obtenido en dos oportunidades el Premio Nacional de Poesía: en 1968 con su libro El peso vivo, y en 1976 con los Pasos terrestres. En 1975 ganó el Premio Editorial Costa Rica, y en 1981 se hizo acreedora al accesit del Premio Adonais, dado anualmente en Madrid por la Editorial Rialp.

Montserrat Doucet

Nació en Madrid en 1962, licenciada en Filología Hispánica por la UCM. Imparte clases de Lengua y Literatura española y talleres poéticos desde 1985. Ha participado desde 1999 en Madrid en el Taller Trascendentalista de Poesía. Actualmente reside en Aranjuez. Poeta española, autora de las obras Culpable de Milagros y El invierno de la rosa. Ha sido incluida en la Antología de Poesía Quinta del 63.

La escribanía

REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN:

Ángel Fdez. De Marco (Álibe)
Telf.: 91 891 15 08 - 666 76 84 42
alfemarco@hotmail.com
http://demarco.blogia.com

CONSEJO ASESOR:

José Haro
Dr. Martín-Rubio
Vimu Shatkibur

CONSEJO COLABORADOR:

Laureano Albán
Isabel Delgado
Domingo Díaz
Julieta Dobles
Montserrat Doucet
Mar Cuadrado
Mar García
Carmen Mangue
Juan Antonio Pizarro
Maximiano Revilla
José Carlos Rodrigo
Helena del Valle
Alejandra Zarhi

ARCHIVO GRÁFICO:Vimu

A un viejo dolor me remito

A un viejo dolor me remito

Cómo los álamos se abrazan
en la lenta luz de la tarde
a un viejo dolor me remito
esparcido entre pavesas.

E invoco los cantos antiguos
del arriero y del viento,
fría llama inmarcesible
que ilumina oscuras palabras.

Como los álamos se abrazan
en la tenue luz de tus ojos
saludo a los vuelos últimos
de tu recuerdo,sobre esta tierra.

Recorrí ardientes caminos,
escuché las voces del sueño.
A un viejo dolor me remito
esparcido entre pavesas.

José Haro Olivas. Del libro "Desde este apartado recinto"

Magna estrella... la fumata

Comienza el cónclave para la elección papal mientras las cábalas quinielísticas se disparan con la precipitación mediática de los últimos días. El reguero de candidatos cardenalicios, para la sucesión del malogrado Juan Pablo II, va reduciéndose ostensiblemente a medida que la estufa vaticana prepara leña para la fumata. Cómo me gustaría permancecer oculto tras un sitial de la Capilla Sixtina y ser máximo observador del meticuloso y ancestral ritual católico, prefacio de las votaciones. Cómo me gustaría permanecer (siempre oculto e inmerso), en las dependencias del purpurado para participar en las intrigas, rumorologías y entramados espinosos que seguro brotaron el el desarrollo de estas jornadas. Nunca una tibia fumata suscitó tanto interés en este circo informativo en el que se ha convertido la búsqueda de un nuevo Pontífice. Entre tanto la Iglesia calla y baja la cabeza, medita y distrae la mirada bajo la influencia del Espíritu Santo con esa mezcla confusa de solemnidad y recogimiento sobrecogedor. Nos encontramos en instantes históricos donde las apuestas acceden algo a la desmitificación de tanta fe y boato institucionalizado y secular.

ÁLIBE

Asuán - Rep. de Egipto

Asuán - Rep. de Egipto

LLegada a Asuán con la compañía MIDWEST AIRLINES. El vuelo ha logrado producirme más cansancio de lo esperado; el aterrizaje,algo brusco, consigue subir la adrenalina de los pasajeros en esta noche cerrada y misteriosa en la pista principal del aeropuerto asuanés. Los pasos recorridos desde la terminal, después de formalizar el visado, hasta tomar el bus que me traslade al barco consigue hacerme recordar secuencias del film "El expreso de medianoche", entre notables medidas de seguridad. Apenas pueden contemplarse con la oscuridad absoluta el aspecto urbano de la ciudad. El autobús desde el aeropuerto, mientras nos acerca al MOON RIVER, fluctúa por la carretera como una cobra oriental regresando a su refugio. La noche no tiene luces, mi corazón pierde su ritmo, el bús parece querer escapar de la ruta fija para descubrirme un mundo, un estado, un manojo de emociones hasta ahora nunca conocidos. Algunos minaretes iluminados de neón dan señales de vida, ciertos reflejos del río permiten provocar en mi alma beduina la evocación de lo pleno, lo mágico, lo capaz de vencer toda materia perecedera con un halo de magnetismo. Voy, con mis párpados casi cerrados, rememorando el jazmín del desierto que se funde con los deseos del cielo, y todo, todo regresa de espaldas a mi encuentro. Intuyo que la arena, con la luna llena, se vistió de gala para recibirme alegre, con una cálida mirada que abriga la soledad que perturba la iniquidad de mi cuerpo; el sueño entumece mis sentidos con la embriaguez del vacío expandido hacia las horas del descanso.
Al llegar a la embarcación cedo mi pasaporte al representante de mi agencia en Asuán, elijo habitación al azar y deposito mis escasas pertenencias. El confort del habitáculo es confortable, aceptable para realizar la navegación sobre el Nilo durante los tres próximos días.
A la hora de la cena comparto mantel con un joven matrimonio bilbaíno; ella: morena, esbelta, de facciones virginales y voz dulce y melódica; y con Hans, hombre germano entrado en la cuarentena, considerable envergadura, atlético y expresión taciturna. Podrían haber salido a escena del espeso nudo de una trama policial en busca de experiencias exóticas, idilios tórridos y aventuras extraordinarias sobre esta panorámica universal.

Ángel Fdez. de Marco (Álibe) De "Pasaje a la eternidad"

Esencias

Esencias

"Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría".
Anatole France (1844-1924); escritor francés.


"Lo que se ignora, se desprecia".
Antonio Machado (1875-1939); poeta y prosista español.


"Hay dos maneras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable".
Francisco Cambó (1876-1947); político y estadista español.

Conspiración

Conspiración

Año del Señor 1943. Lazio.

Las cruces soliviantadas por las baterías antiaéreas,
respiran para mí.
Las botas de acero retumban encima de los circos del averno.
Sumideros ocultos cierran las catacumbas desleales
por los precipicios del mal.
Los tejados de carbón se solidarizan con el padre
de una víctima, castigada a la evaporación eterna.
¡Santísima Trinidad!, apiádate de las frágiles rodillas
de aquel enfermo, convaleciendo el luto de la trinchera.
Retórica italiana, te convertirás en el peor augurio
de los patriotas de la miseria.

Álibe. De "Las cenizas del Edén" (JM Bernal Ediciones, 1997)

Consumida la llama dulce

Consumida la llama dulce

(primera variación)*

Consumida la llama dulce
y la hirsuta mirada de la hiedra,
desgastada la resina carmesí del alba
con dádivas añiles y tonadas,
escuché una voz susurrar al espacio:
« Niego y reniego de tu absoluta presencia
pues las estrellas por las que bebes
no saciarán más cuerpos que las guijas
del desierto cuando el viento avanza.
Niego y reniego de tu soberana existencia;
ya que cada vena que expeles,
cada espasmo que concedes
apenas será simple hilo de estaño
germinado en las vísceras de la nada.»

Agotadas las dúctiles razones del cosmos
bajo la apática humedad de su habla,
el espacio repuso:
“ Voluntad carezco para justificar
fundamentos, puesto que la realidad
es la única prueba que me legitima
a favor de la certeza única y sana.
Tal vez creerás en mi
cuando tu cuerpo somatice al tafetán,
y el rublo que oculta tu rostro brille.
Tal vez creerás en mi
cuando los cuerpos, suspiros de cera,
expiren con el temblor final en las entrañas.”

Álibe

Esta composición es una versión homónima de la incluida, junto a sesenta y dos piezas más, en “El Oráculo Prohibido”. El poemario fue finalizado en el año de dos mil uno.

El néctar del olvido

El néctar del olvido

¿Qué queda
después de la lluvia?

¿Silencio?
¿Dolor muerto?

Disolución en las vocales
del alma cuando
la noche me unta con su gris aliento.

¿Qué aparece
en el débil voladizo de la niebla?

Tal vez
un aria
un colador de estrellas

una diadema de espinas
o un retruécano de lágrimas
bañado sobre una falsa inocencia.

¿Qué queda
del corazón descarnado?

Pavesas
promesas

el leve murmullo
que evacua su néctar
con el torso desnudo,
frío, somnoliento.

Alisedas marinas

Alisedas marinas

Contempla vivo
los gañidos del aire;
tu libertad

¿Dónde estará
el chal de las delicias?
¿Dónde?...Sí, ¿Dónde?

Te marcharás
como las gargantillas
de los abetos

¿Por qué morir?
¿Por qué caer en desgracia?
¡Cuán misterio!

No hay hermosura
sin luz, ni libertad
sin caballo abatido

¿Qué es una vida?
Una espiga dormida
o una pasta de té

A tres minutos
de la muerte cabalgo.
Luego anochece.

O vino o muerte
para la paz del alma
que nace ciega

Se ruboriza
el esperma de vela
al despertar:
¿Cuál fue mi último sueño?
¿Cuál mi fatalidad?

Húmeda noche
blanca. Silueta, noria
de seducción.

¿Juventud tuvo
la fuente del secreto
y su carcaj?

Olor a néctar
la fruta que consume
mi lira enferma

Traza una excusa
para alcanzar tu suerte.
Haz de la vida
una hebilla cerrada
a las lamentaciones.
Alza una vía
por la que no perderte.
Haz del océano
una gota por la que
ocultar tu vacío.

Álibe

José Haro Olivas

Nace en Colmenar de Oreja (Madrid) el 26 de Septiembre de 1958. Poeta. Entusiasta de la llamada Generación del 50 ha adoptado como maestros a autores como Valente, Brines o José Hierro, además de los clásicos del 27 Cernuda y Aleixandre. Concibe como Valente a la poesía como comunicación y conocimiento,como el descubrimiento de nuestra humana realidad. Fue miembro del Foro Literario Alejandría.

Sierra del Rincón

Sábado resplandeciente en un día primaveral frío, algo inestable y persistente viento. Resplandeciente y primoroso, magnífico y edificante por la “intromisión turística”, en compañía de Alicia, en el vértice norte de la provincia de Madrid. Lugar ubicado en un eje estratégico donde las coordenadas y parámetros de medida pierden significado sustancial, y donde el privilegio de constatar un ecosistema natural puede calificarse de indefinible.
El viaje efectuado a la Sierra del Rincón ha supuesto una nueva conciliación con la belleza, la armonía y el cariz sagrado que ofrece al viajero el mundo del silencio, de los paisajes enmarcados en escenas pictóricas biseladas, en vivencias y pensamientos glorificados por un bienestar misteriosamente placentero.
Para que el lector pueda hacerse una somera idea del grado de satisfacción que el itinerario me produjo, podría emplearse el símil del enorme gozo metafísico que puede percibir un advenedizo místico en un primer encuentro con la experiencia del milagro.
A pesar que la jornada nos regaló una atmósfera amenazante en las estribaciones de la sierra madrileña, pronto pude intuir que el día, de verdad, prometería. Y por fortuna el vaticinio no se truncó.
Una vez llegada a la altura de Buitrago de Lozoya, con su colosal muralla árabe, con las sobrias viviendas de laja montañesa percibí que llegábamos a un terreno especial, radiante, muy dispar al acostumbrado mío de huerta y vega.
La temperatura, a media que ascendíamos, caía a niveles invernales pues aunque el empeoramiento general en el resto de la Comunidad sufrió un firme descenso, aquí, las condiciones climáticas, se acentuaron con mayor rigor.
Con el frío a cuestas atravesamos el poblado de Gandullas mientras las alturas comenzaban a elevarse progresivamente. Al paso de la localidad las vistas, el relieve siempre abrupto y verde que atraviesa la sinuosidad del recorrido, componían un escenario de difícil olvido. Por estos lares eran frecuentes los encuentros con variedad de coníferas alzadas entre la orografía irregular del terreno, e incluso la observación de alguna rapaz ocasional, pudo realizarse cumpliendo con los tramos que nos acercarían a los límites de la provincia capitalina.
A los pocos kilómetros alcanzamos Prádena del Rincón, el espacio que nos acercó a la vista las dehesas y praderas repletas de vida que dan nombre a tan extraordinaria villa. Y a escasos minutos, por la misma vía angosta y solitaria que nos acompañó, topamos con Montejo de La Sierra. Montejo sin discusión hace de centro epitelial en esta esquina diáfana de luz y regeneración constante. Fue la localidad donde decidimos parar la marcha emprendiendo las gestiones para la visita del fragante “Hayedo”, el paraje declarado Sitio Natural de Interés Nacional desde hace ya treinta y un años. En él, con visita guiada, contemplamos el curso inicial de un Jarama demasiado púber, también y sobre todo fuimos testigos de ejemplares imponentes de hayas, robles, melojos y abedules. La singularidad del enclave ocasionó a los excursionistas congregados muestras de asombro y maravilla por la conservación de tanta especie alojada en tamañas condiciones. Todo el recorrido (apenas unos tres kilómetros) lo aprecié al igual que la visita a la pinacoteca de mayor prestigio disponible. Desde luego el lugar no se merecía otra distinción.
Concluida la caminata organizada decidimos continuar a través de las lindes de la comarca. En un cruce, dejado atrás el Puerto de La Hiruela, decidimos arribar al pueblo homónimo para si cabe agasajar más a nuestra curiosidad permanente. En la aldea paseamos, entre la mirada indagatoria de algún anciano lugareño de boina y rostro curtido, por el conjunto de casas de piedra, adobe y madera. Eran visibles los procesos de restauración ocasionados a las escasas viviendas, comprobando como algunas de ellas ofertaban servicios de hostelería y alojamiento a los osados merodeadores que desearan “profanar” este excepcional nido de águilas.
En La Hiruela se plantea dar finaliza la ruta. El regreso a la gran ciudad se acercaría con el gusto incombustible del descubrimiento transeúnte. Pronto vendrían los días para ordenar en limpio tantas sensaciones turbadas por esta imantación de origen tan hermoso como desconocido.

Obra de Ángel Fdez. De Marco (Álibe)

Obra de Ángel Fdez. De Marco  (Álibe)

POESÍA

* Las cenizas del Edén (Alba, 1997)
* Vigoré
* Alisedas marinas
* El oráculo prohibido - Fuentes de Atacama
* El legado del fuego
* Ecos de aurora (Foro Literario Alejandría, 2000)
* Rictus mortis (Visión Libros, 2009)

TEATRO

* Alba (Adaptación de cuento de Oscar Wilde para Godot Teatro, 2000)

MEMORIA

* Pasaje a la eternidad

CARTAS, ARTICULOS DE OPINIÓN

* Articulario

NARRATIVA

* Proezas de la infamia (en desarrollo)