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CÁLCULOS DEL AIRE

Aerostación poética medusiana

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Bandera de Medusania

Bandera de Medusania

Barba frondosa del viento

Barba frondosa del viento

¿qué me ofreces?

¿A quién encaneces

tras la faz turbia del engaño?

Sabrá la luz

que el aire da profundidad

a la mirada,

a todo vestigio científico,

a cada rincón que dignifica

la racionalidad encorajinada 

del individuo

Cipango

Cipango

Cipango

Luz clarividente

En la sombría esquina

                del mundo

Jerga oriental sometida

a la tecnología de la

                indeterminación

Te miramos

      Te oteamos

           Te recordamos

En la sonrosada, rasgada

Noche de las luciérnagas

Como el aliento amarillo

Que la bondad te donó

 

 

Creación gestada por ÁLIBE en una sesión de LA MÉDULA CONFESA.

 

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

Tanto va el cántaro a la fuente...

que el agua cristalina en

su seno almacenada se ha

hecho viajera, autoestopista pasiva

en un mundo alucinado, amenazante

de sequías. Tanto va el cántaro

a la fuente que anda mareado y

hay veces que le hago que se

confunda, y no regrese a la 

misma fuente y pierde la orientación.

Bebe, pues, de otros caños, de manera

furtiva... pero al final siempre regresa

al surtidor original.

 

 

Método alibense. 

Ejercicio realizado por ALBERTO en el interior del Bistró-Librería ATENEO bajo la celebración de una sesión de LA MÉDULA CONFESA. 

 

 

Pipa

Pipa

Boquilla de vida ajada
Ganglio de antiguo tumor
Que una vez fue niebla de mis versos
Despierto
Y te veo inerte
Flor de museo
Estufa de eruditos aficionados
Quemas las naves de la noche
Mientras en la mesa se van perdiendo
Las cartas de destino
Te vas pipa
Como una reina barnizada
Por el olvido último de la juventud


David Abad.

10-10-14.

(Método alibense)





Sobre piedras, mitos y fontanarios

Sobre piedras, mitos y fontanarios


FUENTE DE APOLO



Tamaña evocación
sólo puede ser geometría,
clemencia celestial,
fracciones etéreas,
húmeda clorofila
al contacto
con la canalización humana.

Definitivamente
la tierra cree
en promesas como hojas,
chorros de agua
refrescando el triunfo
de la espuma y el limo;
en aquellos afanes
que buscan, con inquina,
el viejo color de la inmortalidad.




ALIBE.

De "ESTIGMA" (Poesía Completa).




Monumentalidad seguntina

Monumentalidad seguntina

Espacio nacido para la formidable degustación de medievalistas o de simples turistas furtivos con claros regustos históricos. Sin conocer a qué categoría pertenezco –ni mucha voluntad por salir de la disquisición -lo primero que consigue cautivarme es su sístole urbana, su núcleo histórico, su capacidad de seducción hacia todo foráneo que incide en penetrar gozoso por su pintoresco entramado de piedra. Sus casas de piedra, las calzadas tan vetustas como gratificantes a la luz y al sentido, los arcos de entrada (donde interactúo con unos jovenzuelos vecinos de la localidad en la hora del comer), sus portales adintelados de canto y guijarro junto a nobles maderas en las puertas medievales conforman una tipología de estilo muy apacible, muy sobria (como fiel villa castellana que se precie).

Climatológicamente hablando la jornada resulta muy agradable. Pese a encontrarnos a mediados del mes de agosto el calor en la localidad es moderado, incluso una sorpresiva y minúscula tormenta añade a mi almuerzo frente al castillo una pincelada de atracción, de misterio, de bendición sugerente en una soledad casi completa. Las vistas que se contemplan desde la base de la ladera que sustenta toda la colosal fortaleza resultan magníficas. Son minutos que los desarrollo bajo el gabán de la observación, con calma y poco pensamiento; el nivel de embelesamiento al final me transporta a épocas pretéritas recreando con los amenazantes nubarrones sobre mi cabeza, en fase de delirio mental poco evitable, ficciones de capa y espada en tiempos de asedios y disputas cristiano musulmanas.

Mi estancia en éste fabuloso centro de La Alcarria serrana es breve, por no decir efímera. La travesía, el trasiego peatonal que desempeño en Sigüenza se resume en unas muy escasas horas con un equipaje mínimo aunque con un entusiasmo de aventuras y descubrimientos como en mis espléndidos años de juventud. Por fortuna la salud y el cuerpo me responden, tras los achaques de salud pasados, y el grado energético del que hago acopio es el suficiente para gozar de un día que sueño con no abandonar en la probeta memorística de mi persona. Qué así sea.

Eraserhead

Eraserhead

ERASERHEAD / Cabeza borradora - 1977. Obra de compleja y dificultosa catalogación. Lynch, en éste primer producto cinematográfico, hilvana y confecciona un mundo poético que se sustenta tras los ambages del sueño y la perturbación. Con una trama desligada de la coherencia, con una concepción metafórica tan rica como críptica, hermética y personal el director estadounidense ofreció al público un título que nació para provocar recelo, incomodidad y que dispone de mecanismos estéticos y narrativos tan sugerentes como molestos e inquietantes. "Eraserhead" goza de tantos prismas como voces críticas que alabaron o vilipendiaron éste metraje fílmico condenado a no pisar el manto de la indiferencia. Les recomiendo que contemplen la pieza desde la baranda más alejada y soterrada de los prejuicios. Asómense a un escenario donde el humo, la niebla, el fogonazo latente de la condición humana recorre las vías más próximas a la órbita del desgarro y la desesperación.

Oreja: emoción de juventud.

Oreja: emoción de juventud.

Desde edad juvenil el magnetismo, el impacto que me causó la torre desvencijada de Oreja y aldea fueron considerables. Rebobinando en el archivo de la memoria regresan, a la luz de la actualidad, incursiones nocturnas hacia aquellos parajes en compañía de amigos poetas en una actitud de encuentro y veneración. A pesar del rápido transcurrir del tiempo  éstos pletóricos enclaves continúan alimentándome de historia, de poética,  de pespunte esotérico y, celebro, con grata nostalgia,  que entidades culturales de Aranjuez rescaten del olvido un espacio tan repleto de fascinante simbología.  A continuación, como producto de la idealización ensoñadora de Oreja, un poema gestado por la mente creadora de Alberto Lominchar.  Es una maravilla percibir que aquellas experiencias pudieron nutrir llamas reveladoras, muy longevas de fantasía y amistad.

 

Aurelia en Ruinas

 

                              Atardece:

                         Formas y sonidos se combinan,

                         hacen de esta calma

                         refugio para el visitante.

                         Entre lienzos derruidos,

                         descansan en el tiempo

                         quehaceres y personajes

                         tenues hitos que se hunden

                         en el mar de las leyendas;

                         Aquí,

                         el silencio certifica

                         lo fútil de las batallas,

                         de los esfuerzos,

                         de los imperios,

                         de tanto vano intento de alcanzar significado.

                         En un marco de abandono,

                         tres amigos analizan

                         el paisaje de la historia;

                         Tres poetas que perciben en las sombras

                         el austero murmullo de los días,

                         la silente agonía del olvido.

                         Mirad:

                         Sus sentidos embriagados permanecen

                         cual si captados por el aura

                         de un esplendor ya distante;

                         Pero la noche progresa, y,

                         mientras las brasas del ocaso aún refulgen,

                         el trío de bardos va regresando a sus lares,

                         llevando entre sus recuerdos

                         paz,

                         armonía

                         y reposo:

                         Devolviendo al dios silencio

                         el dominio de esta plaza.

 

 

                         © Alberto Lominchar Pacheco

                         © ERRÁTICO ALBOR 

La retícula ponzoñosa de Reinaldo Arenas

La retícula ponzoñosa de Reinaldo Arenas

 

Mencionar a Reinaldo Arenas equivale a extraer del cajón de los autores universales a un personaje con aristas múltiples, a un referente extraordinario y digno de estudio donde la implicación social y el carácter insurgente contra la privación de derechos se manifiestan en niveles muy claros y rotundos.

El Reinado poeta, narrador, el instigador de causas nobles, el defenestrador de injusticias, el  ferviente homosexual navegó por los intrincados canales de la vida hasta límites poco cercanos para muchos; su actitud atrevida y osada pronto le granjearía grandes enemistades, incluso la oposición y el encarcelamiento por el régimen castrista.

Del hombre de Aguas Claras se pueden extraer muchas razones que le instalan, sin exageración ni ambages etiquetados, en una posición de privilegio en el panorama literario de la región latinoamericana pues es difícil encontrar a alguien con una voz de timbre que colinda con tanto criterio entre el delirio, la añoranza febril, el malditismo espectral y la lucidez de pensamiento. Para mi representa el autor de la demolición; efecto reincidente que perturba, penetra, percusiona y bate los pilares de la mezquindad en un cortejo tan paralelo al orín de la vida, al semen de lo onírico, a la sangre infecta y tanta veces afín al grupo celular de la postración y el abatimiento.

Arenas goza de la virtud de emocionar con el tejido rugoso de los reclamos. Parte de su obra lírica eclosiona como un meteoro calloso que hace encanecer los bríos malvados de la discordia a impulso de salmo, de canto licuado de flor y lápida, de evanescencia y abono de olvido.

Desde la atalaya alibense convido a introducirse por la vía luminosa del outsider. Que no nos importe salir con alguna contusión sobre las llagas del corazón cuando le leamos; nadie nos prometió que cruzar sobre las balaustradas del conocimiento fuese recorrer una bella rosaleda con final feliz.

 

 

Álibe.

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Placebo o la necrópolis

(...) una conversación un suceso instantáneo
trivial me provoca ineludiblemente
visitar el camposanto abandonado
el lugar de reunión y reencuentro
entre la existencia terrenal y el espacio
desconocido entre el mundo subterráneo
maldito de estalactitas marginales
y el de la cosmogonía de luces en ciclos
ondulatorios de voz cuando amanece sin más
el deseo vomita coágulos de hiel enredándose
en el desahogo de la pasión y en el profundo
estado del conocimiento destructivo
y de la experiencia adulterada emulando
el triste y despiadado sepelio de nuestra sombra
opaca vestida de oropel verde que roba
corazones hígados pulmones estómagos agrietados
al mejor postor como siempre
desde el ofrecimiento de la tortura más grata
hasta la grabación cerebral del último suspiro
de la niña de tres brazos de ojos luciferinos
desde la ingesta de aire piel y carne impura
hasta la del último reducto de polvo óseo
plantado en las piedras de lápidas ahogadas
y desde que pronuncié la palabra execrable
gritaré al azar:
- ¡Por fin noté su presencia!
Y cuando levante los brazos al aire
mirando al horizonte indolente
callaré y oprimiré mis latidos ciegamente
en el silencio de la noche las nuevas máscaras
deformes ocultan sus rostros impávidos
los movimientos frágiles del aire lucen gozosos
el entusiasmo contenido en el umbtal
de la razón.

Poema dedicado a Mazinger Z

Poema dedicado a Mazinger Z

Corazón de infancia
Héroe de chapa
Holganza de tardes sin sol
Delirio de niño debajo de la mesa
Escondiendo complejos
Tras tus puños de algodón armado.



Autor lírico: David Abad.
Dibujante: Álibe.


Ejercicio poético realizado en La Morada de Álibe bajo el método medusiano de La Fragua de las Letras.

Viajero, caminante del día y de la noche. Con el peligro y los malos encuentros has de luchar. Mujeres que envenenan tu vida, bestias que devoran tu mundo, que derraman tu sangre en el camino.

 

Magalí Krall.

 

Pasaje a la eternidad

Pasaje a la eternidad

En los ciclos de continuación de mi trabajo literario me encuentro inmerso. El ensayo de teoría alibense: «La certeza inmemorial» es el culpable para que mi impulso creativo se haya regenerado al encuentro de antiguos y nuevos alicientes. Tras una pausa prolongada debido a emplear tiempos y esfuerzos a generar el proyecto medusiano, voy restañando espacios y heridas, voy ocupando viejos anaqueles temporales que algún día pasado transité con inusitado fervor; me siento renacer después de cubrir experiencias ahora, asidas, a la balaustrada de las emociones de diverso grado y textura epitelial..., casi siempre —y bendita sea la manera—, con la víscera al corriente, al relente y al desnudo.

Creo que me llegó el instante de merodear por nuevas pistas que conduzcan al deleite doloroso de la vida. La combinación amistosa, creativa y aperturista la asumo como una recreación mental óptima; espejismo gozoso que algún día pueda acercarse a mi vera como arrullo de núbil paloma.

La salud me vino de fábrica quebradiza. Aprovecho la coyuntura donde en el presente se resiente para consumir mis lastimeras debilidades en agarrar la azada poética. «Que el turbio temporal me encuentre enfrascado con los bártulos del trabajo», como diría Pablo Ruiz sin dejar un segundo el pincel en reposo.

Imagino que con el sudor y la aflicción existencial la maquinaria de mi ser pretende exhortarme a la cara, sin ruborizarse, ni abatimiento, sin sufrir pasmo alguno la siguiente proclama: «¡vamos Ángel, adelante,...! Es tu momento».


c. Álibe, 2014.

Ángel

Ángel

Ángel,
Luz, razón equívoca,
División estética de la luz
Y la confianza.

Ángel,
Otro territorio a punto de descubrir,
Un hombre,
Una obsoleta nota en el pentagrama
Diáfano del misterio.

Ángel, cartografía
Y razonamiento indivisible
Bajo el nombre inequívoco
De la razón.

Orgullo malherido
Entre una verdad edificada
Con aires sutiles,
Con mares emergentes.
Agonía perecedera
Hacia el margen extrovertido
De una pulsión.


Autor: Álibe.


Ejercicio de escritura espontánea generado a través del método alibense. Creado en el transcurso de la Jornada inaugural de Puertas Abiertas LA FRAGUA ORGÁNICA DE LAS LETRAS.

En La Morada de Álibe, Aranjuez, a 17 de enero de 2014.

www.elclandelamedusa.com

Presentación de El Clan de la Medusa

Presentación de El Clan de la Medusa

Y... ¡por fin!, el Clan, nuestro Clan, se mostró en sociedad. En un evento de carácter informartivo y coloquial Ángel Fdez. de Marco, secundado por la intervención del narrador Javier G. Valverde, presentó al público del espacio cultural La Espiral de Aranjuez, los contenidos, principios y valores que la nueva entidad tiene la intención de proyectar. Será a comienzos del 2014 cuando la maquinaria formativa de la plataforma iniciarará su rumbo. Con "La Fragua de las Letras" el alumnado apasionado del mundo de la escritura podrá empezar a descubrir y compartir técnicas, herramientas del oficio narrativo y poético, podrá disfrutar de técnicas lúdicas basadas en el juego y la experimentación de la mano de un coordinador.

Han pasado muchos meses, -incluso años-, que la idea de crear una firma cultural destinada a la defensa y divulgación de las letras y otras artes atravesó por la cabeza de su fundador; ahora, en estos días, el sueño ha cristalizado en su concepción de cara al público. 

Desear con todo el fervor posible que ésta nuestra nueva realidad grupal crezca, pueda desarrollarse, sea capaz de prosperar en vías de lograr los objetivos planificados.

El sueño va tomando cada día algo más de cuerpo, y el color, de nuestro celentéreo predilecto, por las señales que podemos intuir, parece que también.

 

 

 

 

 

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La barbarie silenciosa

La barbarie silenciosa

 

 

No hay que imaginar, tan sólo contemplar, ver  imágenes y cuantificar fatales estadísticas para evaluar la situación: los flujos migratorios internacionales pasan factura y, desgraciadamente, en lo más terrible: la pérdida de vidas humanas.

La descomunal tragedia acontecida en la diminuta isla de Lampedusa es un ejemplo fehaciente de ello, y dada  la magnitud de la tragedia, ha trascendido y sensibilizado la opinión pública de todo el planeta con los caóticos y descontrolados movimientos de desplazados  que existen en varios puntos calientes de nuestra tierra.

El proceso no es nuevo: mientras las responsabilidades se lanzan, se envían, se botan como balones de basket sobre la tarima de la diplomacia –séase gobierno italiano, Comisión Europea-, nuevas arriesgadas epopeyas se conciben desde las orillas donde las carencias más miserables y  sórdidas crecen a mayor velocidad que la hierba que  cobija a sus sufridos moradores.

Dicen que el hambre agudiza el ingenio, los sentidos. Seguro que también enciende la mecha de la osadía necesaria para arriesgar la vida en búsqueda de objetivos nuevos, mejores, más reconfortantes; de alternativos propósitos de futuro y esperanza. Los sueños se repiten generación tras generación; y los puentes de enlace, entre los mundos desarrollados y no, se nos muestran cada vez más fracturados. Lo más indignante de todo es la insensibilidad y apatía de las políticas de inmigración hacia estas problemáticas vergonzosas que nos acucian, amén de las incapacidades demostradas.

 La realidad incuestionable, a fecha en la que transcribo estos párrafos, es que mientras las panzas  de ciertos mandamases se expanden opíparamente con dietas hipercalóricas, centenares de cadáveres sumergidos  hinchan de metano las suyas sin las ligaduras  de la existencia.

 

 

Alibe.

 

Extraído del artículo de opinión publicado en el medio de información MÁS. 11 de octubre de 2013.

El prodigioso fetiche de la narración oral.

El prodigioso fetiche de la narración oral.

La historia de la narración oral es tan antigua, vetusta y lejana en la espiral de los tiempos como la presencia del hombre. Su necesidad de comunicación se gesta como una necesidad perentoria de primer nivel en su naturaleza existencial y, visto así, no podemos prescindir de ella en la serie de factores que caracterizan al humano en el contexto social que le rodea. En épocas actuales, sumidas hasta el paroxismo en la inmediatez y en el fragor audiovisual y tecnológico, la relevancia de la tradición oral parece postergada al ajado colchón de lo caducado, trasnochado; cuestión harto decepcionante para aquellos que creen y valoran en las ricas manifestaciones artísticas que nos fueron legadas desde las profundas perspectivas de la antigüedad. Después de lo dicho, podemos afirmar que hay reflejos de esperanza en los cimientos de la narración oral. En la capital del reino, desde hace unos años son cada vez más frecuentes propuestas escénicas que gozan de la palabra y el respaldo narrativo como dinamizadores culturales y creativos de "alta gama". Una de las destacables viene de la mano de la artista Victoria Siedlecki, artista argentina que con una formación vasta y polidisciplinada ha irrumpido con energía y una aureola fresca en la escena madrileña. Su secreto de éxito radica en una profesionalidad rigurosa, concienzuda; en una capacidad de aprendizaje y formación de elevado rango; y, sobre todo, en un amor desmedido a la palabra, al vehículo sagrado y fiable de la narratología contada. Sin rasgar mucho observamos en la Siedlecki un acento poético de luces emotivas y sensoriales que modela,con congénita maestría, sobre el proscenio.

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