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CÁLCULOS DEL AIRE

Estío

Estío

Un relincho de fuego
-prolongado, ululante-
fue la tarde.

Debiste ver del mar,
curvar su lomo antiguo,
como el de un gran centauro
desbordante de peces
bajo la fresca noche.

¡Qué sabia oscuridad!
El sol nos ciega más
que esta dulce niebla
tran grata al corazón.


Gloria Díez

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