Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.
17/04/2005
Obra de Ángel Fdez. De Marco (Álibe)

POESÍA
* Las cenizas del Edén (Alba, 1997)
* Vigoré
* Alisedas marinas
* El oráculo prohibido - Fuentes de Atacama
* El legado del fuego
* Ecos de aurora (Foro Literario Alejandría, 2000)
* Rictus mortis
TEATRO
* Alba (Adaptación de cuento de Oscar Wilde para Godot Teatro, 2000)
MEMORIA
* Pasaje a la eternidad
CARTAS, ARTICULOS DE OPINIÓN
* Articulario
NARRATIVA
* Proezas de la infamia (en desarrollo)
Alisedas marinas
Contempla vivo los gañidos del aire;
tu libertad
¿Dónde estará
el chal de las delicias?
¿Dónde?...Sí, ¿Dónde?
Te marcharás
como las gargantillas
de los abetos
¿Por qué morir?
¿Por qué caer en desgracia?
¡Cuán misterio!
No hay hermosura
sin luz, ni libertad
sin caballo abatido
¿Qué es una vida?
Una espiga dormida
o una pasta de té
A tres minutos
de la muerte cabalgo.
Luego anochece.
O vino o muerte
para la paz del alma
que nace ciega
Se ruboriza
el esperma de vela
al despertar:
¿Cuál fue mi último sueño?
¿Cuál mi fatalidad?
Húmeda noche
blanca. Silueta, noria
de seducción.
¿Juventud tuvo
la fuente del secreto
y su carcaj?
Olor a néctar
la fruta que consume
mi lira enferma
Traza una excusa
para alcanzar tu suerte.
Haz de la vida
una hebilla cerrada
a las lamentaciones.
Alza una vía
por la que no perderte.
Haz del océano
una gota por la que
ocultar tu vacío.
Álibe
18/04/2005
Magna estrella... la fumata
ÁLIBE
20/04/2005
El néctar del olvido
¿Qué quedadespués de la lluvia?
¿Silencio?
¿Dolor muerto?
Disolución en las vocales
del alma cuando
la noche me unta con su gris aliento.
¿Qué aparece
en el débil voladizo de la niebla?
Tal vez
un aria
un colador de estrellas
una diadema de espinas
o un retruécano de lágrimas
bañado sobre una falsa inocencia.
¿Qué queda
del corazón descarnado?
Pavesas
promesas
el leve murmullo
que evacua su néctar
con el torso desnudo,
frío, somnoliento.
Sierra del Rincón
El viaje efectuado a la Sierra del Rincón ha supuesto una nueva conciliación con la belleza, la armonía y el cariz sagrado que ofrece al viajero el mundo del silencio, de los paisajes enmarcados en escenas pictóricas biseladas, en vivencias y pensamientos glorificados por un bienestar misteriosamente placentero.
Para que el lector pueda hacerse una somera idea del grado de satisfacción que el itinerario me produjo, podría emplearse el símil del enorme gozo metafísico que puede percibir un advenedizo místico en un primer encuentro con la experiencia del milagro.
A pesar que la jornada nos regaló una atmósfera amenazante en las estribaciones de la sierra madrileña, pronto pude intuir que el día, de verdad, prometería. Y por fortuna el vaticinio no se truncó.
Una vez llegada a la altura de Buitrago de Lozoya, con su colosal muralla árabe, con las sobrias viviendas de laja montañesa percibí que llegábamos a un terreno especial, radiante, muy dispar al acostumbrado mío de huerta y vega.
La temperatura, a media que ascendíamos, caía a niveles invernales pues aunque el empeoramie... (... continúa)
23/04/2005
Consumida la llama dulce
(primera variación)*Consumida la llama dulce
y la hirsuta mirada de la hiedra,
desgastada la resina carmesí del alba
con dádivas añiles y tonadas,
escuché una voz susurrar al espacio:
« Niego y reniego de tu absoluta presencia
pues las estrellas por las que bebes
no saciarán más cuerpos que las guijas
del desierto cuando el viento avanza.
Niego y reniego de tu soberana existencia;
ya que cada vena que expeles,
cada espasmo que concedes
apenas será simple hilo de estaño
germinado en las vísceras de la nada.»
Agotadas las dúctiles razones del cosmos
bajo la apática humedad de su habla,
el espacio repuso:
“ Voluntad carezco para justificar
fundamentos, puesto que la realidad
es la única prueba que me legitima
a favor de la certeza única y sana.
Tal vez creerás en mi
cuando tu cuerpo somatice al tafetán,
y el rublo que oculta tu rostro brille.
Tal vez creerás en mi
cuando los cuerpos, suspiros de cera,
expiren con el temblor final en las entrañas.”
Álibe
Esta composición es una versión homónima de la incluida, junto a sesenta y dos piezas más, en “El Oráculo Prohibido”. El poemario fue finalizado en el año de dos mil uno.
Conspiración
Año del Señor 1943. Lazio.Las cruces soliviantadas por las baterías antiaéreas,
respiran para mí.
Las botas de acero retumban encima de los circos del averno.
Sumideros ocultos cierran las catacumbas desleales
por los precipicios del mal.
Los tejados de carbón se solidarizan con el padre
de una víctima, castigada a la evaporación eterna.
¡Santísima Trinidad!, apiádate de las frágiles rodillas
de aquel enfermo, convaleciendo el luto de la trinchera.
Retórica italiana, te convertirás en el peor augurio
de los patriotas de la miseria.
Álibe. De "Las cenizas del Edén" (JM Bernal Ediciones, 1997)
José Haro Olivas
A un viejo dolor me remito
Cómo los álamos se abrazanen la lenta luz de la tarde
a un viejo dolor me remito
esparcido entre pavesas.
E invoco los cantos antiguos
del arriero y del viento,
fría llama inmarcesible
que ilumina oscuras palabras.
Como los álamos se abrazan
en la tenue luz de tus ojos
saludo a los vuelos últimos
de tu recuerdo,sobre esta tierra.
Recorrí ardientes caminos,
escuché las voces del sueño.
A un viejo dolor me remito
esparcido entre pavesas.
José Haro Olivas. Del libro "Desde este apartado recinto"
30/04/2005
Asuán - Rep. de Egipto
LLegada a Asuán con la compañía MIDWEST AIRLINES. El vuelo ha logrado producirme más cansancio de lo esperado; el aterrizaje,algo brusco, consigue subir la adrenalina de los pasajeros en esta noche cerrada y misteriosa en la pista principal del aeropuerto asuanés. Los pasos recorridos desde la terminal, después de formalizar el visado, hasta tomar el bus que me traslade al barco consigue hacerme recordar secuencias del film "El expreso de medianoche", entre notables medidas de seguridad. Apenas pueden contemplarse con la oscuridad absoluta el aspecto urbano de la ciudad. El autobús desde el aeropuerto, mientras nos acerca al MOON RIVER, fluctúa por la carretera como una cobra oriental regresando a su refugio. La noche no tiene luces, mi corazón pierde su ritmo, el bús parece querer escapar de la ruta fija para descubrirme un mundo, un estado, un manojo de emociones hasta ahora nunca conocidos. Algunos minaretes iluminados de neón dan señales de vida, ciertos reflejos del río permiten provocar en mi alma beduina la evocación de lo pleno, lo mágico, lo capaz de vencer toda materia perecedera con un halo de magnetismo. Voy, con mis párpados casi cerrados, rememorando el jazmín del desierto que se funde con los deseos del cielo, y todo, todo regresa de espaldas a mi encuentro. Intuyo que la arena, con la luna llena, se vistió de gala para recibirme alegre, con una cálida mirada que abriga la soledad que perturba la iniquidad de mi cuerpo; el sueño entumece mis sentidos con la embriaguez del vacío expandido hacia las horas del de... (... continúa)
